Un ingrediente: mil posibilidades

Los huevos:
Permiten hacer tortillas, revueltos, huevos fritos, duros y pasados por agua. Te servirán para enriquecer sopas, para rebozar y, por supuesto, para preparar raciones más elaboradas, como bizcochos o crepés... ¡vaciar la nevera no implica comer mal!
Productos lácteos:
Con un litro de leche envasado en tetra brick podrás preparar un delicioso arroz con leche o cocinar un puré gratinado al horno con queso y salsa de tomate. La nata y el queso también pueden sacarte de un apuro: prepara con ellos un plato de pasta. Si tienes beicon o salmón ahumado en la nevera, añádelo atrocitos.
Pan de molde:
Permite elaborar sabrosos sandwiches para solucionar una cena ligera, enriquecer desayunos (tostado o con mermelada) y preparar deliciosos postres como las torrijas: pásalo por leche y por huevo batido, tríelo en aceite abundante y rocíalo con azúcar.
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