Un frío día invernal y nos sentamos en la mesa con una reconfortante sopa. ¿Hay mejor forma de entrar en calor? En invierno, guisos, sopas y potajes apetecen más que nunca.
Una sopa bien calentita es un buen remedio para aliviar los síntomas de gripes y resfriados, y no sólo porque al servirla caliente nos ayuda a entrar en calor sino porque también se trata de un plato muy nutritivo, y las vitaminas y minerales de los alimentos con que se prepara pasan al caldo, lo que permite aprovechar todos los nutrientes y hace que tengan propiedades para reforzar el organismo.
Preparación
1. Pon aceite a calentar en una cazuela, añade los ajos sin pelar y deja que se doren.
2. Retira los ajos y resérvalos.
3. Pon en la cazuela las rebanadas de pan hasta que se doren. Añade los pimientos choriceros y, una vez dorados, vuelve a poner los ajos pelados y agrega agua.