En el Levante español, se conserva aún el sabor de las cocinas medievales, herederas de las árabes, en las que mandaban los agridulces y la presencia de las frutas se extendía por terrenos hoy desconocidos, como ese postre del Ampurdán de manzanas asadas rellenas de carne. El pato con peras procede del recetario tradicional de Lérida.
Preparación:
Cocinar las peras -limpias, peladas (reservar las cascaras), cortadas por la mitad y sin corazón- 5 minutos en agua con sal, escurrir y dejar enfriar. Rebozar en harina y freír por los dos lados. Reservar.
Salpimentar y saltear el pato -en trozos medianos- en una cazuela ancha hasta que se dore. Añadir la cebolla, el apio y la zanahoria -pelados y picados finos-, saltear 5 minutos, agregar el orégano, la cascara de las peras y los tomates -pelados, sin semillas y rallados-, remover, tapar la cazuela y cocinar 30 minutos, a fuego lento.
Machacar en un mortero las almendras, la nuez, los dientes de ajo y el perejil, hasta obtener una pasta lo más fina posible. Incorporar el pan rallado, trabajar de nuevo, disolver la pasta con 1/2 vaso de agua y unir al guiso.
Añadir el brandy, tapar y cocinar 30 minutos, a fuego lento, hasta que esté tierno. Poner la carne en una cazuela de barro, añadir la salsa, pasada por el colador, incorporar los trozos de pera fritos, tapar y cocinar 5 minutos a fuego suave. Dejar reposar antes de servir.