La fruta fresca marca el final de las comidas, por encima incluso de la repostería. En Grecia, se aplican muchos tratamientos a la fruta: un detalle aromático, un poco de azúcar para endulzar o jarabes y salsas de caramelo. La miel griega tiene un sabor especial, un carácter fuerte y delicado que aporta un sello particular a la repostería local.
Preparación:
Pelar las naranjas, rallar las cascaras y dejarlas una hora en una cacerolita con agua. Tapar la cacerolita y cocinar 15 minutos, a fuego lento. Pasar por un tamiz, reservar la ralladura y mezclar el jugo con el agua necesaria para obtener 150 centímetros cúbicos de jugo.
Limpiar las naranjas, eliminar la telilla blanca y .cortar en rodajas de menos de 1 centímetro de grosor. Disponer sobre una fuente ancha y espolvorear con 1/3 de la ralladura de naranja.
Calentar el jugo -recién preparado- con el azúcar hasta disolverlo. Subir el fuego y hervir hasta que muestre un color dorado oscuro. Retirar del fuego, agregar la miel y el licor de rosas, remover hasta disolver la miel. Dejar que pierda temperatura.
Rociar las naranjas con el jarabe, todavía caliente, cubrir la fuente y reservar en la heladera, por lo menos durante 4 horas. Decorar con el resto de la ralladura de naranja.
Datos:
Entre naranjas. Las mejores naranjas para comer en crudo suelen tener la piel gruesa y carnosa y la pulpa dulce y muy agradable. Vale la pena seleccionar el producto, porque este postre desmerece si se compran naranjas demasiado secas o con muchas semillas.