La fruta es uno de los grandes pilares de la repostería griega, se utiliza fundamentalmente cocida en un almíbar, por lo general, bastante denso. Es una receta que se aplica a todo tipo de frutas, del membrillo a la fresa, del damasco a la pera. Estas manzanas, aun no siendo muy habituales, llegan a tomar, en algunos casos, el nombre de la capital del país.
Preparación:
Lavar, pelar y quitar el corazón de las manzanas. Tapar y reservar.
Disolver el azúcar en el vino tinto y llevar a ebullición. Añadir el licor de rosas, el clavo de olor y cocinar, a fuego lento, 5 minutos.
Incorporar las manzanas, tapar y cocinar, a fuego lento, durante 7 minutos. Dar vuelta las manzanas y cocinar otros 7 minutos (o hasta que estén tiernas). Comprobar el punto de cocción, pinchando las manzanas con un tenedor.
Pasar las manzanas a una fuente, dejar cocer el jarabe hasta reducirlo a la mitad de su volumen y rociarlas con el jarabe. Dejar enfriar 364 horas en la heladera.
Datos:
El jarabe. Puede ser más claro o más espeso, porque, al fin y al cabo, eso no depende ni de tradiciones, ni de costumbres, sino de los gustos de cada cual. Podemos salpicarlo con un chorrito de crema o aromatizarlo con un toque de canda.