Una receta sin secretos aparentes que disfruta de la suave consistencia de la masa, preparada para rebozar y freír el mejillón. Puede que esta sea la base de su renombre, pero el caso es que los mejillones, fritos o rellenos de arroz con hierbas aromáticas, figuran entre los mezze más populares de la cocina griega.
Preparación:
Limpiar los mejillones, raspar las conchas y quitar las barbas. Pasar a una cacerola, rociar con el vino blanco, añadir las échalotes -peladas y cortadas en trozos-y poner, a fuego medio, hasta que se abran. Escurrir y dejar enfriar.
Separar el mejillón de las conchas, reservando una por pieza. Lavar y escurrir.
Hacer una masa mezclando la harina, la leche, 1 yema de huevo, pimienta negra y sal. Trabajar con un batidor hasta obtener una masa uniforme y añadir 1 clara batida a punto de nieve. Mezclar con cuidado.
Untar los mejillones de la pasta, de uno en uno, y pasarlos, sin dejar escurrir, a la concha que hemos reservado. Freír en abundante aceite de oliva muy caliente, primero con la concha hacia abajo, y, una vez dorada esta, con ella hacia arriba. Escurrir sobre un papel absorbente y servir caliente.
Datos:
Una salsa. Estos mejillones están pidiendo a gritos la presencia de un compañero. Yo me inclinaría por una salsa tzatziki, preparada con pepino, ajo y yogur o, quizá, por un poco de taramosaláta.