Quinoa y amaranto: secretos de cocina


Ambos granos son de cocción rápida y tienen un sabor suave, similar al mijo, pero de textura más crocante. Un ligero tostado previo los hace más sabrosos. Con el amaranto, hay que ser cauteloso al exponerlo al fuego, ya que cuenta con un comportamiento similar al maíz pisingallo: explota y se convierte en un grano inflado. Estas "palomitas de amaranto" son muy comunes en Centroamérica: se venden por las calles y se utilizan en el desayuno.

En el caso de la quínoa, es indispensable realizar un lavado previo muy cuidadoso para extraer la saponina, una sustancia resinosa que recubre las semillas y que las protege de la putrefacción, pero que otorga un regusto amargo si no se la elimina, Una vez lavada, en general, se adiciona ' el doble de agua que de granos y se cocinan durante 15 minutos a fuego lento, sin agregar sal durante la cocción. Hay que tener en cuenta que su volumen se triplica una vez hervidos. Se los utiliza en rellenos, tartas, ensaladas, sopas... sólo hay que dejar volar la imaginación. Las harinas de quínoa y de amaranto son cada vez más populares, debido a su alto contenido de proteínas. Una advertencia: como carecen de gluten, es conveniente mezclarlas con harina de trigo en las recetas de panificación y repostería.

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