Ojala que llueva cafe
Por regla general, el café es utilizado en múltiples circunstancias. Fanáticos o por qué no decir, adictos, suelen consumir litros de café por día, su aroma despierta en ellos sensaciones de placer. Mala fama le han echado, pues dicen que para la salud, en general, no es conveniente, especialmente el no poder prescindir de él. Es el compañero infaltable de poetas, escritores, cantantes, actores y periodistas, en las tardecitas o en las largas noches en las que desarrollan la creatividad, haciendo surgir cosas ocultas de su profundo intelecto guardadas, muchas veces, en el tiempo, y que aparecen como si estuvieran a flor de piel.
Todas las estaciones lo cuentan como aliado y de las veinticuatro horas del día, cualquiera puede ser buena para beberlo. Infinidad de temas son tratados en su presencia, reuniones de negocios, charlas en la oficina o en la mesa de un café o restorán. Una pareja puede disponer de ese tiempo, frente a frente para conversar cosas importantes que, a veces, en casa no encuentran el momento preciso ni la intimidad necesaria. Mientras lo bebemos, muchos proyectos pueden desarrollarse y tener un buen final, aunque en otras ocasiones la conversación puede activar situaciones ya terminadas. El desayuno puede ser otro momento adecuado, luego de un buen despertar, una taza de café negro o con leche, y unos tiernos panecillos pueden ser la forma de dar buen comienzo al día.
Cuando planeamos una cena en casa para agasajar amigos, el tiempo del café no debemos pasarlo por alto, es el final de una reunión que, por sencilla que sea, luego del postre junto a un bombón es, sin lugar a dudas, el broche final. En momentos de gran estrés, mucha gente lo utiliza como compañía o solución a dicho estado. Todo exceso no es bueno, pero "un cafecito" de vez en cuando es digno de disfrutarlo. Un café compartido es parte de la vida, significa que alguien está dispuesto a disfrutarlo y a escucharnos. Además de ser testigo de diferentes situaciones, es energético y compañero de grandes soledades. Para aquellos que creen que el destino no está trazado de antemano y consultan a menudo a expertos en leer la borra del café para conocer sus designios, les deseo buena suerte.
