Maiz zea mays

El maíz, ancestral regalo de la tierra andina, es parte de la cultura y del paisaje en Colombia, Ecuador y Perú. En la región andina los sembradíos se extienden en parches de verde esmeralda, mientras que los granos dorados forman la base de la pirámide alimenticia de la región.
Cuando los primeros pobladores de origen asiático ingresaron al continente americano hace unos treinta mil años, según una teoría hoy muy aceptada, se encontraron con una planta salvaje que se convertiría con el tiempo en una de las principales fuentes de sustento de todas las poblaciones americanas, del norte al sur de la cordillera de Los Andes: el maíz (Zea mays).
Tras numerosos hallazgos de maíz domesticado en diversas regiones de México, la mayoría en el Valle de Tehuacan, se comprobó que fue allí donde el hombre comenzó a cultivario, hace tan sólo 10 mil años. La mayoría de los cultivos estuvieron sometidos a la selección humana desde aquellos tiempos, forjando una simbiosis entre el hombre y el maíz tan estrecha que hoy ninguna variedad de la planta tendría la capacidad de sobrevivir por más de tres generaciones sin la intervención cultural del hombre. Seria prudente pensar a la inversa y preguntarse cuántas generaciones humanas podrían vivir sin el maíz en América, sobre todo teniendo en cuenta que hoy, cada vez más, se destina buena parte de su producción para fabricar biocombustibles.
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