La sobremesa

Según el diccionario de la Real Academia Española, "sobremesa" es el tiempo que se está a la mesa después de haber comido, sin levantarse de la misma. Esta costumbre no es un hábito de esta época, muy por el contrario desde tiempos remotos luego de disfrutar la comida se seguía la reunión junto a la mesa compartiendo la charla con alguna bebida dulce como el licor y deliciosas golosinas.
Antiguamente las casas grandes de altos techos, puertas macizas, largas mesas acompañadas de corpulentos trinchantes, aparadores y bargueños han quedado en el recuerdo de muchos, pero eran escenario de amenas charlas de experiencias vividas.
El domingo se reunían hasta tres generaciones y nadie faltaba a la cita, era más que eso, una convocatoria familiar.
En cada bocado se disfrutaban las delicias de la abuela, los especiales "trapitos" arrollados de masa rellenos de espinaca, envueltos en liencillo y cocidos durante más de dos horas, para luego cortarlos y servirlos con una salsa filetto imperdible de tomates naturales y dejo dulzón.
No se olvidan el matambre relleno con salchicha y pasas, los alcauciles al infierno, los tartines de ríñones, así como el tocino del cielo o el postre diplomático de nueces y sambayón.
Era como una obra en actos, al final en esa sobremesa "se cuenta, se comenta, se opina, se discute, se proyecta, se bromea, es un ir y venir de gestos y miradas". Se dan un sinfín de convergencias y desencuentros. Todos juntos, los unos a los otros, inclusive el silencio tiene presencia y gran valor. Nos acerca muchas veces y nos hace pensar antes de hablar.
Hoy en día poco se comparte y muchos faltan a la cita. No se evidencia muchas veces ese clima íntimo y natural, se habla poco o lo indispensable, no se escuchan, se come rápido y como dice el refrán "pájaro que comió voló" dejando ese espacio vacío en el aire y sobre la mesa una grieta difícil de llenar.