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La expansion del te



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Ceremoniosa, milenaria y espiritual son palabras que surgen al intentar comprender la cultura de Oriente. Tan reveladoras como la borra del café, las hojas del nos hablan de su tierra y de sus pueblos, y dé cómo esa infusión se convirtió en la segunda bebida más consumida del mundo, sólo superada por el agua.

Santa deboción:

El consumo de té se extendió a través de la cultura china. Ya en el año 800; Lu Yu escribió el primer libro definitivo sobre el té, el Cha Ching. Huérfano, Lu Yu fue criado por monjes budistas en uno de los mejores monasterios de China. Tras una crisis de la mediana edad, se -recluyó por cinco años y dio rienda suelta a su gran memoria: asi nació el libro, en el que clasifica los varios métodos de cultivo y preparación del té en la China antigua. La proyección y envergadura de su obra fue tal que lo proyectó a la cuasi santidad en vida. Pero lo más significativo es la huella que imprime a su obra: allí revela claramente la filosofía budista Zen que recibió de niño. Y ésta sería la forma de servicio del que los misionarios budistas llevarían consigo al Japón imperial años después, donde se lo convierte en una expresión artística: la Ceremonia Japonesa del Té. Para graduarse en ella se requieren años de entrenamiento y práctica, pero su espíritu se resume en llevarla a cabo en la manera más educada, perfecta y encantadora posible.

El lugar del budismo en la historia del en Asia tiene su paralelo en la relación del catolicismo con la historia del vino en Europa. Ambas bebidas llegarían a asumir un significado ritual, y los fieles de ambas religiones se convertirían en devotos consumidores. Bien lo demuestran los experimentos de monjes católicos como Dom Perignon, que llevaron al nacimiento del champagne y que los monjes budistas hayan sido quienes produjeron tés superiores y desarrollaron nuevos métodos de procesar las hojas.

A la conquista de Europa:

El té entró en Europa por Holanda -sus barcos dominaban la ruta del Pacífico- y de inmediato se ganó a la clase alta, debido en gran parte a su precio elevado. En sus comienzos se vendía en las herboristerías, pero ya en 1675 se lo obtenía en los comercios de alimentos de todo el país. A medida que crecía el fanatismo por todo lo oriental, el té se extendió por el Viejo Mundo. En Francia, el furor duraría no más de 50 años, y sería reemplazado por el vino, el chocolate y el café.

El primero en llevar el a los actuales Estados Unidos fue el danés Peter Stuyvesant, en 1650. Lo hizo en Nueva Amsterdam,luego bautizada Nueva York por los ingleses, y el pequeño asentamiento de protestantes se tornó tan entusiasta del té que por varios años superó a toda Gran Bretaña en su consumo.

En 1652 le llegó el turno a Inglaterra. Y no hubo vuelta atrás. Esta bebida no sólo se convirtió en un importante valor económico para el imperio de Su Majestad, sino que logró cambiar las costumbres y códigos de conducta de toda la sociedad. El imperio, sin saberlo, fue colonizado.

Tés y otra cosa:

Los llamados tés de menta, de manzanilla, de cedrón, en realidad no son tés. Para ser considerados como tales deben provenir de un arbusto llamado Camelliasinensis. El negro —el de mayor calidad es él Flowery Orange Pekoe, de la planta sólo se seleccionan las dos hojas cos brotes- debe su color al proceso de fermentación. El Oolo«g es té semifermentado, y el verde, sinjermentar. La Historia manda que el té negro, como tantos otros descubrimientos gastronómicos, fue producto de la casualidad. Parece que un barco de la East India Company transportaba té verde en su bodega, y luego de un largo viaje, accidentalmente el té fermentó. La tripulación vio con horror cómo el cargamento —y sus morlacos- peligraba,,y entonces -velocidad de reflejos tan british— decidió otorgarle al error categoría de invento.

Tal vez el más exótico de los téi sea el Yin Zhen (Agujas de plata). Ni negro ni verde, sino blanco, se cosecha en Fujian dos días al año y únicamente su última hoja es digna de la tetera. Cosechado por mujeres vírgenes concentradas en cortar delicadamente las hojas con tijera de oro -metal que hace honor a su precio-, antiguamente este tesoro vegetal se reservaba para el emperador y anche para unos pocos dignatarios. Una leve lluvia, un viento inesperacio durante esos dos días de recolección, y adiós trabajo, adiós hojas mas caras del planeta, adiós capricho dejiemperador.

 

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