Hay que reducir la sal

La hipertensión arterial constituye un serio problema de salud pública a nivel mundial y la ingesta de sal es uno de sus factores de riesgo. Encuestas realizadas en algunos países de Europa revelaron que el consumo de sal prácticamente duplicaba las recomendaciones de ingesta. Una alianza entre los gobiernos y la industria alimentaria propició su reducción gradual en alimentos de consumo masivo como el pan y algunos otros productos procesados.
Estas medidas a nivel poblacional constituyen una nueva estrategia de salud que ha demostrado su efectividad en países pioneros, como Finlandia y Japón, y también más recientemente en Inglaterra, donde contribuyeron a disminuir la alta prevalencia de enfermedades vinculadas a la hipertensión: infartos, accidente cerebrovascular y enfermedad renal. Actualmente varios países, incluyendo Estados Unidos están considerando estrategias basadas en esas experiencias para disminuir la ingesta de sal en su población.
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