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Se escucha muy a menudo sobre la necesidad de tomar grandes cantidades de agua: se dice que ayuda a adelgazar, que mejora la piel, que elimina la celulitis... Y así se puso de moda tomar agua como camellos: vamos con la botellita a todos lados.

En realidad el organismo tiene sus propios mecanismos para asegurarse el suministro de agua: la sed es el principal. Esta sensación, que es controlada en un centro del cerebro, es la señal de que necesitamos agregar agua a nuestro sistema para equilibrar las cuentas. Por eso, según los expertos, un adulto que realiza actividades normales no debería tomar más agua de la que le pide el cuerpo mediante la sensación de sed. Esto equivale a poco más de dos litros diarios, considerando tanto el agua que se bebe como la que aportan los alimentos.

Yojo que este punto no es menor. Se considera que el agua y las bebidas acuosas (infusiones y otras) representan'más de la mitad del agua que necesitamos (entre un litro y un litro y medio por día): el resto del líquido elemento los obtenemos de los alimentos. Muchas comidas (en particular las frutas y verduras, y la leche) tienen un importante contenido acuoso.

El ranking de los alimentos ricos en agua lo encabeza la lechuga, con el 95% de su peso en líquido elemento. Las manzanas, por ejemplo, contienen más de 80% de agua. Las nueces y otros frutos secos (como su nombre lo indica) sólo aportan 4% de agua.

Agua que no has de beber:

Llamativamente, el consumo exagerado de agua puede resultar en graves problemas de salud, especialmente en las personas con enfermedades del corazón. Ocurre que cuando se toma agua en demasía, este exceso es eliminado a través del riñon, y junto con él se barren sales imprescindibles para la vida.

Esta situación también se da en algunos atletas (en especial los maratonistas) que, por temor a deshidratarse debido a la actividad física intensa, toman agua de más. Esto provoca que eliminen mucho sodio, lo que les puede causar pérdida de conocimiento. Esta "intoxicación por exceso de agua" es más peligrosa que la deshidratación normal que causa una actividad física exigente.

Por eso se recomienda a las personas que realizan grandes esfuerzos físicos y quieren hidratarse correctamente consumir bebidas "isotónicas" o beber agua con moderación. Las bebidas isotónicas contienen una concentración salina similar a la del organismo, de manera que se repone no sólo el agua sino la sal que se pierde con la transpiración. Su fórmula, además de las sales (cloruro de sodio, potasio, magnesio, calcio), incluye algunos azúcares simples que aportan las calorías imprescindibles para los esfuerzos físicos.

La ONU considera que el acceso al agua potable es uno de los derechos básicos del hombre: el agua de buena calidad es garantía de salud. Lamentablemente, buena parte de la humanidad se debate entre la escasez y la contaminación. Mientras tanto, en el resto del mundo crece el consumo de agua embotellada, a un ritmo de 12% anual, especialmente en Europa y Estados Unidos. Continuamente se amplía el mercado con nuevas variantes: además de la tradicional agua con gas (que reemplaza a la tradicional soda), ahora se encuentran finamente gasificada y enriquecida con diferentes combinaciones de minerales y vitaminas. Y de la mano de esta tendencia, han surgido en todo el mundo los "bares de agua", que ofrecen decenas de variedades. El agua está en camino de convertirse casi en un vicio. Quién lo diría

 

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