El origen del te

Igual que tantos otros productos, el té también tiene padre: hace casi 5000 años, Shen Nung, emperador de China entre el 2738 -2696 a.C., se encontraba de visita en una región lejana al palacio. Era verano, y él y su séquito decidieron tomar un descanso al aire libre. Acorde a su dictamen -fue el primero, también, en aplicar la norma de hervir el agua por motivos de higiene-, los sirvientes pusieron agua a calentar sobre unos leños. La brisa, un arbusto cercano y hojas secas cayendo sobre el agua completaron la escena primordial del té.
Dato no menor es que Nung era cientifico -a él se atribuye el Herbolario, el primer tratado médico del que se tiene conocimiento-, y por lo tanto curioso: no dudó en probar esa nueva infusion y para su sorpresa, le pareció refrescante y muy energizante.
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