Dieta equilibrada

Se define como dieta equilibrada o balanceada, a aquella que contempla una adecuada elección de la proporción de cada tipo de alimentos que se consumen diaria o semanalmente.
Resulta de vital importancia que nuestra dieta contenga los principios alimenticios en las cantidades adecuadas a la actividad que realizamos -y su consecuente gasto de energías- pues lo que ingerimos actúa de la siguiente manera: reposición, renovación y energía.
Respecto la función de reposición, la dieta debe ser capaz de reponer el agua y las sales minerales que se pierden a través de la orina, heces y sudoración. La cantidad de agua necesaria está más allá del litro diario; y la de sales, si bien son pequeñas varían mucho.
Para el desarrollo y renovación de los tejidos orgánicos se necesitan proteínas, principal componente del organismo después del agua. Los requerimientos proteicos diarios son, de un gramo por cada kilo de peso corporal si se trata de personas adultas. Cifra que se eleva en los niños, en razón de su crecimiento.
Por su parte, los requerimientos energéticos varían según la actividad o trabajo y el esfuerzo físico realizado. El aporte energético se realiza a través de la ingesta de hidratos de carbono, grasas y proteínas.
Debido a que el organismo acumula reservas energéticas en forma de grasas y glucógeno, cuando el aporte es excesivo y no se consume puede producirse un aumento del peso corporal, que de no detenerse puede conducir a la obesidad.
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