Desayuno saludable, desayuno equilibrado.

Sea por falta de tiempo o simplemente por una cuestión de hábito, son pocas las personas que desayunan en forma saludable. Es necesario cambiar esa costumbre, puesto que además de ser una oportunidad para compartir con la familia, el desayuno responde a la necesidad de reponer la energía consumida durante el sueño. Aún durante el sueño, hay procesos vitales del organismo (respiración, función cardíaca, digestión, mantenimiento de la temperatura corporal, etc.) que no se detienen y que consumen energía.
El desayuno es la primera comida del día y como lo dice su nombre significa "romper el ayuno". Una alimentación saludable debe incluir a lo largo del día alimentos variados de los 5 grupos básicos, que deben distribuirse en las cuatro comidas principales del día (El desayuno debe cubrir entre un 20 a 25% de la alimentación diaria).
Los llamados "grupos básicos de alimentos" son:
- Cereales, pan, pastas, legumbres.
- Verduras y frutas.
- Lácteos
- Carnes y huevos.
- Aceites, grasas, azúcares y dulces.
Diferentes estudios científicos afirman que los adultos que desayunan rinden mucho mejor en el trabajo e incluso padecen menos accidentes de trabajo y de tránsito. En edades escolares, el ayuno condiciona el aprendizaje y acarrea un descenso del rendimiento, ya que la capacidad de locución o expresión, de memoria, de creatividad y de resolución de problemas quedan particularmente afectadas. Además, las personas que toman un desayuno equilibrado tienen una expectativa de mayor calidad de vida y sufren menos problemas de peso puesto que tienden a comer menos –o nada- entre comidas.
El desayuno es un hábito alimenticio que condiciona el estado físico, psíquico y nutricional, pero no sólo de los niños y adolescentes, sino en personas de todas las edades.
Es importante tomar conciencia y hábito de tomar un desayuno sabroso, completo y equilibrado, que dé a nuestro organismo las energías y los nutrientes necesarios para iniciar bien el día.
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