Como y con que acompañar a las carnes

Para beber con el Ñandú:
Se trata de un plato de estructura media con un buen contrapunto de sabores. Serán, seguramente, adecuadas, muchas elecciones de vinos blancos, pero los tintos harán una mejor combinación con la textura de los lomos de ñandú. Los Pinot Noir de la Patagonia complementan muy bien algunos ingredientes del plato, como las papas y las aceitunas, y se contrastarán, en cambio, con los sabores fuertes del speck y de los hinojos. Son vinos elegantes, pero que a veces pueden presentar un índice de tanicidad alto, sobre todo cuando son jóvenes.
Para beber con la Llama:
Aquí predominan los sabores terrosos aportados por el maíz blanco. La carne de llama no se caracteriza por ser muy grasa, por eso es posible combinarla con un tinto de estructura media que esté en sintonía con los sabores del plato. Los Merlot patagónicos y los mendocinos de zona fría, como los del Valle de Uco, con aromas terrosos, florales y de frutos de bosque, sumados al bouquet aportado por los años de guarda, se combinarán armónicamente con este plato.
Para beber con el Faisán:
En este plato se combina la delicadeza del faisán con los sabores rústicos y bien característicos de los hongos, lo cual nos lleva a orientar la elección del vino hacia el terreno de los blancos, ya que, probablemente, la mayoría de los tintos será demasiado avasallante, a excepción de algunos Pinot Noir. La carne de faisán es magra y de sabor sutil, por lo tanto, necesita de un vino delicado y elegante que la acompañe sin sobrepasarla en sabor. Una opción más que interesante puede ser un champagne o vino espumante seco tipo Brut Nature, con un buen período de crianza sobre sus lías, que aportará complejidad, aromas tostados y a frutos secos, aunque también los blancos secos elaborados a partir de la variedad Tocai Friulano, de sabor y aroma sutilmente frutado y floral, pueden ser alternativas interesantes.
Para beber con el Yacaré:
Esta carne es magra, aunque en este plato, la panceta agrega tenor graso. Aquí, un blanco de estructura media, como un tinto ligero, puede ser una buena combinación. Un Chardonnay de la zona de Agrelo, con moderado paso por madera, buena acidez y untuosidad hará que tanto el plato como el vino estén equilibrados en su estructura, produciendo una excelente armonía.
Para beber con el Jabalí:
Con objeto de encontrar el mejor vino que se lleve bien con este plato, es necesario tener en cuenta, en primera instancia, las características de la bondiola de jabalí. Por tratarse de una carne de buen tenor graso y con una cocción bastante larga, la mejor alternativa va a estar por el lado de los tintos. Otro elemento que será determinante en la elección, son los membrillos, que aportarán su característico dulzor. La mejor opción va a ser entonces un Malbec Premium de la zona de Lujan de Cuyo, joven (cosecha 2005 ó 2006), de buena estructura y con buen paso por madera.
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