Cocina: Traspasando muros y fronteras

Dentro de la historia podemos encontrar multiples relatos de la cocina traspasando muros y fronteras, te invitamos a disfrutar de uno de ellos.
Allá por el siglo XVI, comenzó a ser habitual que muchas damas de familias hidalgas que ingresaban en los monasterios llevaran entre sus pertenencias recetarios de cocina y muchos de los secretos que vivían en su ámbito. Esta tradición desarrollada el Europa se fue transmitiendo de generación en generación hasta nuestros días. Ese acervo oculto en el aislamiento, donde fue preservándose, trascendió muros y fronteras y con el correr del tiempo esas riquezas fueron encontrándose en mentes y papeles.
Ese viaje en el tiempo llega hasta nuestros días con un bagaje acumulado de riquezas que forman parte de las zonas más recónditas del mundo y configuran hoy un cúmulo de especialidades atiborradas en las más sofisticadas ollas. Además de las novicias de extracción noble, las había procedentes de diferentes zonas rurales. Ellas se mezclaron y en las convivencias conventuales surgieron un sinfín de recetas castellanas y andaluzas.
Esa mezcla geográfica y social enriqueció fundamentalmente la producción de exquisiteces dulces. Una de fes preparaciones más viajadas fueron las deliciosas "magdalenas", que llegaron a provocar una fascinación muy especial. En los tiempos de San Isidoro de Sevilla, los monasterios, que funcionaban como centros de cultura, comenzaron a instalar enormes cocinas con espaciosos fogones. El culto al buen comer llegaba a las bibliotecas de los frailes, y allí los mejores libros de recetas eran un secreto inaccesible para los laicos. Por ello se explica que los grandes gastrónomos pertenecieran al clero, tanto en España como en el resto de Europa.
Podemos decir que esa repostería celestial viajó hasta nuestros días y con la gracia divina, conformó gran parte de recetas especiales a las que podríamos llamar monacales, cuya simpleza de manos aladas se encuentra hoy en los más variados recetarios. Encontramos hoy en las recetas nombres tales como "tocino del cielo", "cabellos de ángel", "suspiros de monja" e infinidad de bollos y pasteles de carácter ritual relacionados a diferentes festividades, conformando una interminable nómina sacra.
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