verduras

Crudas o cocidas, las verduras ocupan un primer plano en la alimentación moderna. No son sólo ricas, sino que contienen las vitaminas y minerales que necesita el cuerpo para mantenerse en salud y cumplir sus funciones diarias. En esta nota, las propiedades de las verduras más utilizadas a la hora de cocinar:
PAPAS
Son altas en carbohidratos e incluyen proteínas y fibra. Dan mucha energía, más el aporte de la vitamina B y C, hierro y potasio.
ZANAHORIA
Una zanahoria otorga suficiente vitamina A para un día y ayuda contra el cáncer pulmonar, por lo cual debería ser especialmente consumida por ex-fumadores. Según los médicos en los Estados Unidos, 1 zanahoria extra al día prevendría 20.000 cánceres de pulmón por año, cifra por demás elocuente. Esto se debe al alto nivel de antioxidante betacaroteno con que este vegetal cuenta. También el betacaroteno reduce el riesgo de cáncer de próstata.
REMOLACHA
Se recomienda medicinalmente como un tónico general. Se necesita para ayudar en los desórdenes sanguíneos, inclusive la anemia. Es alto su contenido en fibra para solucionar los problemas de constipación intestinal. Contiene calcio, hierro y vitamina A y C. Sus niveles son más altos cuando se la ingiere cruda (ejemplo: rallada)
BRÓCOLI
Es muy bueno en la prevención de tumores intestinales, de colon, pulmonares y de pecho. El sulfuro que contiene estimula la producción de encimas anticancerígenas que previene la aparición de tumores y su expansión..Crudo contiene más calcio que la leche y provee vitamina B, C, hierro, zinc, potasio.
COLIFLOR
Tiene propiedades anticancerígenas también. Contiene mucha vitamina C, potasio y es necesario como purificador de la sangre y laxante.
REPOLLO
Estudios realizados revelan que ingiriéndolo más de i vez a la semana reduce el cáncer de colon en un 65%. Crudo tiene propiedades antivirales y antibacteriales. Acelera el metabolismo de los estrógenos en las mujeres y ayuda a proteger del cáncer de mama y útero. Fuente de vitamina C y E, betacaroteno, potasio, tiamina y fibra.
ESPINACA
Una buena fuente de antioxidantes. Contiene 4 veces más betacaroteno que el brócoli. Rica en fibra, ayuda a bajar el colesterol. Contiene hierro pero no tanto, ya que el ácido oxálico que contiene disminuye su absorción y también la del calcio. Comer espinaca con otra fuente buena de vitamina C aumenta el nivel de absorción. Contiene calcio, vitamina B6, potasio, tiamina y zinc.
ZAPALLO
Tiene acción diurética y laxante. Su con¬tenido de potasio ayuda a los problemas de presión. Es fuente de vitamina E y betacaroteno, elementos que reducen el riesgo de ciertos tumores. Es bajo en calorías.
CEBOLLA
Numerosos estudios revelan que es una riquísima fuente de un potente antioxidante para prevenir el cáncer de estómago. Comiendo 1/2 cebolla cruda todos los días se dice que se aliviana la sangre bajando el nivel de colesterol en un 30%. Es decir que el colesterol es transportado fuera de las arterias y se reduce el riesgo de infarto. Tiene acción antiviral y antibacterial. Es buena para las personas con artritis, reuma y gota.
AJO
El ajo encabeza la lista de los alimentos recomendados por The National American Institute of Cáncer de los Estados Unidos. Es aconsejable comerlo crudo. Tiene incidencia antiviral, antibacterial y previene el infarto de corazón. Comiendo 203 dientes de ajo diarios se usa como preventivo. Baja el nivel de colesterol, la presión y contribuye con el sistema inmunológico y antiinflamatorio.

Bajo esta denominación general, según los elementos que se utilizan para ligar, están los purés, los veloutés, las cremas y las ligas especiales. Todos muy útiles a la hora de preparar comidas rápidas.
Los purés se componen casi siempre de una sola verdura o una combinación. Algunas verduras como los nabos, zanahorias, coliflores, zapallo, etc., exigen un elemento suplementario farináceo: porotos, lentejas, etc., o féculas como papas, arroz, mantequilla- amasada con igual cantidad de harina-
Los purés de ave son ligados con un poco de arroz; los de caza con lentejas; y los mariscos con arroz o pan frito. El pan frito en mantequilla o tostado y luego cocido constituye un medio de liga incomparablemente suave.
Un excelente potaje se distingue por la sensación aterciopelada que se siente en el paladar al degustarlo.
Cuando menos demore la puesta a punto de un potaje después de cocido, mejor será su sabor. En consecuencia, conviene calcular el tiempo para poder preparalo en el momento oportuno teniendo en cuenta la hora en que será servido. Un potaje se termina a último momento con mantequilla muy fresca o con crema a razón de 80 g por litro. Esta operación debe realizarse fuera de fuego; el potaje debe cocinarse sin llegar a ebullición porque de otro modo el sabor de la mantequilla se altera y sus virtudes nutricionales desaparecen.







