leche

Cada día hay más variantes de yogures y bebidas lácteas, firme, bebible, con frutas, cereales y, por supuesto, el boom de los fortificados y con probióticos. ¿Cuál elegir? Te damos la respuesta.
Yogur firme Saborizado: su característica particular es que al tener mayor consistencia que uno común, brinda mayor sensación de plenitud, por lo que se recomienda, por ejemplo, como colación para los que necesitan adelgazar.
Yogur batido: es incubado, enfriado y batido antes de su envasado. El aporte nutricional es el mismo a menos que se le agregue frutas o fibras. Al ser más líquido, da menos saciedad que el firme.
Yogur bebible: difiere de los firmes únicamente en la consistencia, el valor nutricional no se modifica. Sin embargo, es menos aconsejable como colación para los que quieren adelgazar, por que tiene menor valor de saciedad, tal como ocurre con los batidos.
Yogur fortificado o enriquecido: se lo adiciona con determinadas vitaminas y/o minerales, en especial para cubrir deficiencias, o bien para aquellas personas que no incorporan esos nutrientes con los alimentos fuente de esos nutrientes.
Yogur fermentado con probtóticos: (con "probio", "GG" y "biopuritas") son similares a las leches fermentadas, se les agrega una cepa de bactecm3)rias muy beneficiosa para las defensas del aparato digestivo.
CALORÍAS
Cualquiera sea la variedad, sin frutas ni cereal, aporta aprox.:
Entero: 180 calorías (por pote o botella individual de 200 cm3)
Descremado: 70 calorías (por pote o botella de 200 cm3)
Yogur con frutas: lleva pulpa o trozos de diferentes frutas.
Entero: 200 calorías (por pote o botella individual de 200 cm3).
Descremado: 100 calorías (por pote o botella individual de 200 cm3).
Yogur con cereal: viene acompañado con copos de cereales para mezclar, trigo, maíz y avena. El que viene con mueslix también contiene algo de frutas secas picadas. La diferencia en calorías entre uno y otro no es significativa.
Entero: 240 calorías (por pote o botella individual de 200 cm3).
Descremado: 120 calorías (por pote o botella individual de 200 cm3).
Yogur con frutas y Cereales: es la incorporación más reciente del mercado. Se trata de un producto completo, ya que aporta las proteínas y el calcio del yogur, la energía del cereal y las bondades de la fruta.
Entero: 220 calorías (el pote de 160 gramos).
Descremado: 154 calorías (el pote de 180 gramos).
Yogur con pro y prebióticos: se presenta firme saborizado en pote de 200 g, en botella individual o en pote de 125 g, con o sin frutas. Por sus componentes específicos ayuda a regularizar el tránsito intestinal.
Entero: 130 calorías (el pote de 125 gramos), 200 calorías (el pote de 200 gramos).
Descremado: 60-70 calorías (el pote de 125 gramos).
Leche fermentada con L Casei: potencia las propiedades de la flora intestinal protectora. Se indica específicamente para problemas del aparato digestivo bajo (como estreñimiento), diarrea específica o intolerancia a la lactosa.
Entero: 90 calorías (la botella individual de 100 cm3)
Descremado: 40 calorías (la botella individual de 100 cm3).

El calcio es un mineral funtamenteal para muchos procesos metabólicos, obtenerlo es vital, es por eso que te presentamos este tesoro lácteo.
La leche y sus derivados son la fuente de calcio por excelencia. La naturaleza los diseñó así para proveer a las crías del preciado nutriente. En general, los expertos recomiendan los productos descremados o bajos en grasas, ya que contienen un mayor porcentaje de calcio con relación al peso y a las calorías.
Los quesos, debido a su proceso de elaboración, concentran el calcio de la leche, por lo que una pequeña porción aporta a la dieta un buen porcentaje de la dosis diaria. En general, las variedades más firmes (parmesano, gruyere, por ejemplo) proveen más calcio que los más blandos (cottage, mozzarella).
Otros derivados lácteos, como el yogur y las leches saborizadas, también son ricos en este valioso elemento. Muchos de estos productos tienen calcio adicionado, por lo que resultan una excelente opción para enriquecer nuestra comida.
Quienes no pueden o no quieren consumir lácteos, pueden encontrar fuentes alternativas de calcio en algunas hortalizas, los frutos secos, los cereales, las legumbres y los pescados que se comen con espinas, como los boquerones y las sardinas en lata. También en la soja y sus derivados, como el tofu y la leche de soja.
La absorción del calcio es un punto crítico: no todo el que se ingiere llega a nuestras células. En el mejor de los casos, durante el embarazo y la lactancia, se absorbe un 40% del calcio de la dieta. Normalmente, absorbemos menos de un tercio del mineral de nuestra comida. La vitamina D, las proteínas (en cantidad moderada) y la lactosa -todas sustancias presentes en los lácteos-, favorecen la absorción. También el ejercicio moderado y la vitamina C. Por otro lado, el cigarrillo y el alcohol conspiran en contra, lo mismo que las dietas ricas en proteínas y el exceso de sal.
Todos -niños, adolescentes y adultos- necesitamos aportarle a nuestro cuerpo la dosis diaria de calcio: eso requiere una alimentación equilibrada y, de ser posible, con una buena cantidad de lácteos. Es la única manera de garantizar un crecimiento sin problemas y un futuro de salud para nuestros huesos.

"Me han dicho que tomar la leche enriquecida con omega-3 caliente, en lugar de bajar el colesterol, lo sube. ¿Qué hay de cierto en ello?" Hemos consultado con los especialistas quienes nos han dicho lo siguiente sobre la idea de que la leche omega-3 se debe tomar fría.
La verdades que no hay fundamento científico en esa afirmación. Todos los ácidos grasos insaturados se deterioran a elevadas temperaturas, pero la temperatura a la que calentamos la leche habitualmente no alcanza los grados necesarios para alterar los ácidos grasos omega-3.
De hecho, éstos mejoran el perfil lipídico, reducen la presión arterial, aumentan la vasodilatación arterial, son antitrombóticos y previenen las arritmias y la muerte súbita. Además, los omega- 3 disminuyen el colesterol LDL ("malo"), aumentan el HDL ("bueno") y, sobre todo, reducen la trigliceridemia tanto si tomamos la leche fría como caliente.

Te comentamos sobre las novedades en el campo de la medicina, hoy tratando esas alergias difíciles de superar.
Dos estudios divulgados por la prestigiosa revista Journal of Clinical Immunology, revelaron que en los últimos años se ha producido un aumento en la vulnerabilidad de los niños a las alergias causadas por los huevos y la leche.
Hasta hace algunas décadas, los más pequeños superaban esas alergias después de los tres años de edad, pero los nuevos pronósticos traen malas noticias. Estudios realizados paralelamente a más de 1.700 niños con problemas de alergias en un lapso de trece años arrojaron datos reveladores.
Menos de un 20% de los niños de cuatro años habían logrado superar sus alergias y una vez cumplidos los ocho años el problema había desaparecido sólo en un 42% de ellos. La alergia láctea es la más común, y afecta entre un 2 y un 3% de los niños. Le sigue la reacción negativa a los huevos, que padecen entre 1 y 2%, según indicaron los científicos del Centro Pediátrico de la Universidad John Hopkins.

¿Alguna vez has bebido cuajada? Posiblemente si ya que es una bebida muy popular, especialmente en España. Para aquellos que no saben, les contamos que la cuajada es un postre lácteo que resulta de un proceso de coagulación, que es el mismo proceso al que se somete al queso en su primera etapa de fabricación.
Su valor nutritivo equivale al de la leche de la que procede: posee proteínas de alto valor nutritivo, contiene lactosa: el azúcar de la leche, y tiene calcio de fácil asimilación y vitaminas B y liposolubles A y D. La cuajada clásica se elaboraba calentando leche de oveja con piedras al rojo vivo, que se introducían en el recipiente con la leche.
En la actualidad se utiliza también leche de vaca o leche de oveja y de vaca mezcladas. La leche se calienta hasta que esta templada (30 o 40 °C) y se mezcla con el cuajo. A continuación, se vierte en tarros de barro y se deja reposar en un lugar templado para que la leche coagule.
El resultado es un postre de consistencia densa pero suave que suele tomarse con azúcar o miel. Su valor nutritivo equivale al de la leche con la que se ha elaborado: contiene proteínaas, lactosa, calcio de fácil asimilación y vitaminas B, A y D.




