ingredientes

Los huevos:
Permiten hacer tortillas, revueltos, huevos fritos, duros y pasados por agua. Te servirán para enriquecer sopas, para rebozar y, por supuesto, para preparar raciones más elaboradas, como bizcochos o crepés... ¡vaciar la nevera no implica comer mal!
Productos lácteos:
Con un litro de leche envasado en tetra brick podrás preparar un delicioso arroz con leche o cocinar un puré gratinado al horno con queso y salsa de tomate. La nata y el queso también pueden sacarte de un apuro: prepara con ellos un plato de pasta. Si tienes beicon o salmón ahumado en la nevera, añádelo atrocitos.
Pan de molde:
Permite elaborar sabrosos sandwiches para solucionar una cena ligera, enriquecer desayunos (tostado o con mermelada) y preparar deliciosos postres como las torrijas: pásalo por leche y por huevo batido, tríelo en aceite abundante y rocíalo con azúcar.

En nuestros tiempos el consumo de caracoles, tanto de tierra como de mar, se ha generalizado alrededor del mundo; pero hoy, un nuevo ingrediente ya hizo su glamorosa aparición en la alta cocina europea –especialmente en España, Francia y Alemania-, me refiero a las huevas de caracol, conocidas también como caviar blanco.
Su producción requiere de muchos cuidados y esmerada dedicación, por lo tanto es bastante limitada y su producto es de alto precio, al menos por el momento (más de 1500 euros el kilo).
Las huevas de caracol son más parecidas a las de salmón que a las de esturión, pues son más grandes, por el proceso de comercialización sabe algo salado, pero suave y fresco; su aspecto blanco y brillante es realmente bello, para nada baboso.
Se recomienda servir este “caviar blanco” en una tostada sazonada ligeramente con pimienta y un poquito de crema agria acompañado de una copa con Cava bien fría. Otras exquisiteces que se elaboran con huevas de caracol con son el risotto de setas con parmesano y los huevos de caracol sazonados con tomillo, que recomienda degustar con un vino blanco.
Vía: 1. www.elperiodico.com visitado el 12/5/2008

El verano está en todo su esplendor y posiblemente sea tu caso, el mío seguramente, de que estés un poco cansado de que el único jugo que se pueda encontrar en los restaurantes sea por lo general el de naranja. Hoy veremos algunas variantes con su particular estilo para que puedas preparar en forma casera tu jugo preferido.
Los jugos de frutas y verduras combinados correctamente, son un alimento muy importante desde el punto de vista nutritivo, para depurar el organismo y por supuestos, favorecen desde el cutis hasta el carácter.
La fiesta de los jugos la empezamos alrededor de las zanahorias y algo más (así desde adentro nos ayudan a broncearnos mejor y más saludablemente):
Para empezar el día con optimismo y alegría: En la licuadora ponemos 1 taza de zanahorias cortada en cubitos y el jugo de una naranja y medio pomelo. Si queremos endulzar, agregamos una cucharada de miel.
A media mañana, el jugo energizante que ayuda al bronceado: 1 taza de zanahoria, ½ taza de remolacha cruda y una manzana, todo cortado en cubitos. Licuar bien.
A media tarde: Aplacamos la glotonería de la merienda con el jugo de un pomelo rosado licuado con 2 manzanas verdes. Quien lo desee, para endulzar una cuchada de miel.
Por último, antes de la cena atrae el sueño con este placer: 1 taza de zanahorias en cubitos, ½ taza de apio picado y 2 cucharadas de perejil fresco.

Hoy veremos varias variedades de salsas para acompañar las pastas, las verduras o el arroz. Para darle “vida” a un plato de verduras al vapor o tallarines, prueba agregándoles alguna se estas exquisitas salsas italianas que veremos a continuación:
Salsa a ll´ Amatriciana: Cocina lentamente los tomates, cebolla y pimientos picantes y tiras de panceta.
Salsa Marinara: Salsa de tomates muy común, pero condimentada con especies como albahaca, romero, orégano, tomillo, peperoncino, laurel o… lo que más te guste. La idea es realzar el perfume y el sabor de los tomates.
Salsa de Mozzarella e Pomodori: Salsa a base de aceite de oliva con tomates y queso mozarella, a la que le puedes agregar hojas de albahaca, sal y pimienta.
Salsa de Pesto: Esta salsa es de la zona de la Liguria, se hace con hojas frescas de albahaca, nueces, ajo, queso parmesano y aceite de oliva. Licua todo junto.
Salsa de Melanzane alla Siciliana: Cocina trozos de berenjena, aceitunas, anchoas y alcaparras en aceite de oliva.
Salsa con ajos, aceite y “peperoncini”: Cocina ajo y peperoncini en aceite de oliva.
Salsa primavera: Esta salsa es con vegetales cortados en trozos pequeños o bastoncitos, y cocidas “al dente” en aceite de oliva, con sal y pimienta (o salsa de soja)

La albahaca tiene un gusto entre dulzón y picante, su fragancia se acentúa cuando, en verano, el sol aumenta su intensidad. Las hojas más perfumadas son aquellas que se recogen poco antes de la floración, ya que contienen una mayor cantidad de sustancias oleosas que determinan su aroma; sus hojas más viejas tienden a tener un sabor más picante.
Precisamente sus hojas son la parte que se utiliza en la cocina, tanto si son frescas como secas.
Las hojas de albahaca fresca resultan exquisitas como condimento en una ensalada de patatas y judías y en los platos de pollo y conejo. También se las usa para preparar el archiconocido pesto, una salsa que se prepara con hojas frescas de albahaca, aceite de oliva, piñones y una punta de ajo y que sirve para acompañar los platos de pasta. Sería injusto para con esta noble plantita, no mencionar que es el ingrediente principal de la sopa "pistou", un plato típico de la provenza francesa.
Sugerencia: Si condimentamos con albahaca fresca, es preferible desmenuzarla y agregarla en el último momento, con ello evitaremos estropear su intenso sabor.
Curiodidad: Durante muchos años se utilizó a la albahaca como repelente de mosquitos, a los que parece ser disgusta el olor penetrante del estragol y eugenol, esencias presente en esta planta de jardin originaria de la India.
Consejito: Si no se desea conservar las hojas de albahaca secándolas, es posible congelarlas y sacarlas sólo unos minutos antes de utilizarlas.






