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huevos



Existen diferentes mitos sobre los alimentos. Algunos de ellos, como el huevo ha sido objeto de los malentendidos y grandes inventos. Para desterrar todos estos mitos hoy te contamos sobre contando sobre el alimento del debate, el huevo.

De todas formas, no está todo dicho

Una publicación inédita de 2008, que estudió 21.327 participantes de sexo masculino durante 20 años, concluye que la frecuencia de consumo de huevo no parece tener influencia sobre el riesgo cardiovascular, pero el consumo de éstos está relacionado positivamente con la mortalidad general, particularmente en personas diabéticas. Asimismo, reportes de poblaciones más pequeñas pero de origen común, como los aborígenes australianos o una comunidad británica, muestran mayor riesgo de muerte a mayor consumo de huevos.

Obviamente esto no significa que el huevo "mate". Lo que se observan son conclusiones estadísticas que si bien están científicamente bien diseñadas y controladas, dejan de lado por ejemplo, la gran variabilidad de respuesta individual frente a la ingesta de colesterol. Por otra parte, si bien en este artículo hemos citado referencias que parecen hacernos perder el temor a la yema, múltiples son las investigaciones que arrojan resultados opuestos.

Al menos por ahora...

Los consensos nacionales e internacionales no han cambiado sus guías y mantienen la recomendación de 3 o 4 huevos en la semana para individuos sanos y una restricción especial para pacientes diabéticos o de alto riesgo vascular. Por el momento, continuarán siendo motivo de debate preguntas como: ¿De dónde sale la recomendación de 300 mg de colesterol/día?

¿Cómo expresar la frecuencia de consumo de huevos? ¿Es más importante restringir los huevos o educar sobre la reducción de grasas de otro origen? Mientras tanto y por sobre todo, seremos más amplios en recomendar las proteínas del huevo para aquellos grupos más vulnerables o desprotegidos que por razones de acceso o por falta de apetencia, no consumen frecuentemente carnes u otras proteínas de buena calidad.

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Existen diferentes mitos sobre los alimentos. Algunos de ellos, como el huevo ha sido objeto de los malentendidos y grandes inventos. Para desterrar todos estos mitos hoy te contamos sobre este polémico alimento como lo es el huevo.

El inicio del malentendido

Estas propiedades y virtudes comienzan a interpelarse en los años 70, cuando se identifica la conveniencia de reducir el colesterol de la alimentación para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Y allí nació la confusión.

Las recomendaciones de colesterol dietético son: menos de 300 miligramos (mg) al día para individuos sanos y menos de 200 mg cuando existe enfermedad cardiovascular, diabetes o colesterol LDL aumentado (colesterol "malo"). Un huevo contiene en su yema, aproximadamente 212 mg de colesterol; el consumo de una unidad diaria sólo sería posible si no se sumaran en el resto del día otros productos como lácteos comunes, carnes y sus derivados. Esta idea sería prácticamente imposible para los hábitos de la mayor parte de la población.

Entonces, ¿Huevos si o no?

En los últimos 35 años y gracias a los datos mencionados anteriormente, los huevos han integrado el listado de "alimentos malos". Sin embargo, la evidencia Científica actual fundamenta que no se justifica su restricción en la mayoría de los casos. Está claramente documentado que ño es el consumo de colesterol lo que tiene mayor impacto en el aumento del "colesterol malo" de la sangre; son las grasas saturadas y las grasas trans los nutrientes efectivamente perjudiciales. Ello hace pasar a un segundo plano la cantidad total de colesterol de un alimento como factor dietético negativo.

Por otra parte, varias investigaciones aportan hallazgos importantes. No existe relación entre la frecuencia semanal de consumo de huevo y el riesgo de padecer infarto de miocardio o stroke (accidente cerebro vascular). Dos estudios de seguimiento (80.082 mujeres durante 14 años y 37.851 hombres durante 8 años) han concluido que el consumo de un huevo al día no tiene impacto sobre el riesgo cardiovascular en individuos sanos.

Otros trabajos recientes reportan una relación inversa entre el consumo de colesterol y los niveles de colesterol en sangre, así como en el consumo de huevo versus la incidencia de enfermedad coronaria. En otras palabras, el consumo de huevo no está relacionado con la incidencia de enfermedad coronaria. Fortalecen estas evidencias, el Estudio de los 24 Países en donde se destaca que los países de más alto consumo de huevo, Japón y España, tienen los niveles de mortalidad cardiovascular más bajos de los países industrializados. Este hallazgo ha dado lugar al slogan "an egg a day is okey" (un huevo al día está bien).

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Ingredientes

Para los huevos quimbo

5 yemas

20 g de almidón de maíz

Para el almíbar de naranja

200 cc de jugo de naranja

100 cc de agua

300 cc de azúcar
 
Para los damascos

6 damascos

25 g de mantequilla

50 g de azúcar

Para el helado de azahar

250 ml de crema

250 ml de leche

6 yemas de huevo

100 g de azúcar

1 edita de agua de azahar

Ralladura de una naranja

Para la gelatina de coco

300 cc de crema

300 cc de pulpa de coco

10 g de gelatina sin sabor

120 g de azúcar

Crujiente de lima

125 g de azúcar impalpable

60 g de crema de leche

30 g de harina oooo

Ralladura de 2 limas


Te pasamos la receta de este delicioso postre, ideal para una mesa de Navidad, la composición de huevos quimbo.

Preparación:

Bata las yemas hasta espumar. Incorpore con movimientos envolventes el almidón de maíz. Vierta en un molde forrado con papel mantequilla enmantecado y cocine a 180° C durante 15 minutos. Enfríe, corte en rectángulos y bañe con el almíbar caliente, reserve.

Para el almíbar, coloque todos los ingredientes en una cacerola y lleve al fuego, una vez que rompe hervor cocine por 5 minutos. Vierta caliente sobre los huevos y reserve. Corte los damascos al medio y retíreles el carozo. Precaliente una sartén y funda la mantequilla junto con el azúcar, incorpore los damascos y cocine hasta que se doren y reserve.

Para el helado, lleve a hervor la crema y la leche junto con la ralladura de naranja. Bata las yemas con el azúcar hasta que se blanqueen, e incorpore la leche con la crema. Lleve la preparación al fuego, revuelva con cuchara de madera hasta que la crema nape la cuchara. Enfrie y perfume con agua de azahar y coloque en la máquina de hacer helados.

Para la gelatina, coloque en una cacerola la crema junto con la pulpa de coco y el azúcar, lleve a hervor, retire del fuego y adicione la gelatina previamente hidratada. Coloque la preparación en una fuente cuidando que la altura de la gelatina no supere el centímetro de altura, tleve a la heladera hasta que prenda la gelatina.

Para elaborar el crujiente, mezcle todos los ingredientes. Coloque en forma de pequeños bastones sobre un silpat y cocine en horno a 190° C durante 6 minutos, aproximadamente.

Armado y presentación:

Coloque el huevo quimbo en el centro del plato, disponga un rectángulo más pequeño de la gelatina de coco y damasco. Termine con una quenelle de helado de azahar, el crujiente de lima, arándonos frescos y hojas de menta.

Chequea nuestra selección de recetas de Navidad.



Ingredientes

4 huevos

100 gr de jamón crudo

1 lata de atún

aceitunas

mayonesa


Siguiendo con las recetas a base de huevo, hoy te proponemos una receta fácil y nutritiva: Huevos rellenos

Preparación

1. Cocinamos los huevos. Una vez fríos se les quita la cáscara y se parten en dos, cuidando de no estropear las yemas que reservaremos.

2. El jamón se pica finamente, se desmenuza el atún y se mezclan con las dos yemas, haciendo una pasta con las que vamos a rellenar cada una de las mitades.

3. Se colocan en una fuente, se rocían con una mayonesa ligera y se espolvorea yema de huevo rallada por encima. Si se quire se puede decorar con aceitunas partidas y trocitos pequeños.



Te comentamos sobre las novedades en el campo de la medicina, hoy tratando esas alergias difíciles de superar.

Dos estudios divulgados por la prestigiosa revista Journal of Clinical Immunology, revelaron que en los últimos años se ha producido un aumento en la vulnerabilidad de los niños a las alergias causadas por los huevos y la leche.

Hasta hace algunas décadas, los más pequeños superaban esas alergias después de los tres años de edad, pero los nuevos pronósticos traen malas noticias. Estudios realizados paralelamente a más de 1.700 niños con problemas de alergias en un lapso de trece años arrojaron datos reveladores.

Menos de un 20% de los niños de cuatro años habían logrado superar sus alergias y una vez cumplidos los ocho años el problema había desaparecido sólo en un 42% de ellos. La alergia láctea es la más común, y afecta entre un 2 y un 3% de los niños. Le sigue la reacción negativa a los huevos, que padecen entre 1 y 2%, según indicaron los científicos del Centro Pediátrico de la Universidad John Hopkins.

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Dentro de un menú, los huevos, solos o aderezados, ocupan un lugar preferencial especialmente en las comidas rápidas. Son generalmente servidos a razón de 2 por comensal. La frescura de un huevo se verifica mirándolo a contraluz o por el peso. Un huevo del día de tamaño mediano pesa alrededor de 60 gr, la cámara de aire situada en la parte más redondeada de la cáscara es imperceptible, pero su volumen aumenta un poco cada día.

Sacudiéndolo cerca del oído el huevo bien fresco no hace ningún ruido, pero si ya no es fresco, el oido recibirá pequeños golpes sordos. Puesto dentro del agua, el huevo fresco se va al fondo, mientras que el huevo de más de diez días flota.

Los huevos pueden cocinarse al plato, mollets, moldeados, pasados por agua, duros, cocotte, a la sartén, poché, fritos, revueltos, en omellete, y en infinidad de combinaciones. Son una excelente fuente de proteínas y un ingrediente ideal para la realización de menúes rápidos.

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Ingredientes

Ingredientes

4 huevos.

100 gramos de paleta o de jamón ibérico.

4 rebanadas de pan

Para el pisto:

50 gr de cebolla.

100 gr de tomates.

100 gr de calabacines.

50 gr de pimiento verde.

1 decilitro de aceite de oliva.

Sal.


Se vienen las Fiestas, momentos especiales para pasar en familia y con los amigos más cercanos. Que mejor ocasión para invitar a nuestros seres queridos con las más ricas degustaciones a base de Jamón Ibérico, una de las tantas riquezas de la gastronomía española

Hace algunos días te contamos como preparar paso a paso Agnolottis de pavita y jamon hoy te contamos como preparar huevos rellenos con este delicioso jamón.

Preparación:

Para preparar esta deliciosa opción, primero pica en cuadraditos, los pimientos verdes, la cebolla, el calabacín y cocina todos estos vegetales a fuego lento. Luego, abre los tomates, quítales el jugo interior, trocea la pulpa del tomate y añade al pisto.

Una vez lista la preparación al fuego, quítala y añade unas tiritas de jamón o de paleta Ibérica.  Pon a punto de sal el pisto y reserva. Luego, cose los huevos en agua con sal durante 10 minutos y una vez cocidos refresca los huevos con agua fría y pélalos.

Por último, monta el aperitivo sobre una rebanada de pan caliente donde se colocará unas lonchitas de jamón ibérico y sobre el mismo coloca el huevo cocido, vaciado y relleno con el pisto caliente.



Ingredientes

  • 6 yemas
  • 1 clara
  • 2 chucharaditas de vainilla
  • 1 cucharada de harina
  • Para el almibar:
  • 2 tazas de azúcar
  • 1 taza de jugo de mandarina colado
  • 1 taza de agua
  • 1/4 taza de coñac o brandy

Dulces sensaciones. Como broche final de una deliciosa cena, o a la hora de acompañar el té o el café, dos propuestas para deleite de paladares golosos.

Preparación:

Bata las yemas y la clara hasta espesar, perfume con la vainilla e incorpore suavemente la harina. Coloque en moldes de muffins enmantecados y lleve a horno de temperatura moderada, 175°C - 350°F, durante 15 minutos aproximadamente. Prepare el almíbar mezclando los ingredientes, excepto el coñac, que lo agregamos al final, y lleve al fuego revolviendo hasta que desaparezca el azúcar. Deje hervir suavemente y con cuchara de metal tome el punto, alrededor de 10 minutos.

Vuelque el almíbar en fuente rectangular honda y deje entibiar.

Coloque allí los huevos quimbos 4 minutos después de haberlos sacado del horno. Deje enfriar y cubra con papel aluminio. No guarde en la heladera. Sirva con frutillas y gajitos de mandarina.



Los especialistas aseguran que los huevos orgánicos tienen mejor sabor que los comunes, debido a la cuidada alimentación de las gallinas. Además, al tener proteínas de mayor calidad (en particular la albúmina, mayoritaria presencia en la clara), montan mejor al batir. Otros hablan maravillas de su resultado en la sartén: se fríen perfectamente, conservando la forma de la yema.

Pero además está el asunto de la salud, que no es poca cosa. "Está demostrado que el estrés es uno de los principales factores de producción de colesterol", comenta Tazio Tami, vicepresidente de Greentree S.A., principal productora de huevos orgánicos certificados de la Argentina. "Por eso los huevos orgánicos, puestos por gallinas que viven tranquilas, respetando los ritmos naturales, contienen menos colesterol que los comunes."

Además de aportar menos colesterol, los huevos orgánicos contienen también otras grasas de mejor calidad. Esto se debe a que se le agrega a la dieta de las ponedoras semillas de lino -ricas en ácidos grasos del tipo omega 3-, que reducen la producción de colesterol y disminuyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Luego de años de exilio, acusado de terribles daños a la salud, el huevo está volviendo a las dietas. Está demostrado que el consumo moderado -un huevo por día, como máximo- no implica ningún riesgo.

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Geométricamente perfecto, símbolo del origen y de la vida, el huevo tiene un lugar de honor en todas las cocinas. Su alto contenido proteico y su capacidad de ligar y otorgar texturas y volumen lo convierten en un ingrediente indispensable en innumerables platos y bebidas. Sobran los ejemplos: desde el popular y contundente huevo frito hasta la sutileza del merengue italiano, pasando por las mousses, el bizcochuelo y el pisco sour peruano.

Claro que este glamour de blanca exactitud desaparece cuando se piensa en su producción industrial. Hacinadas, prácticamente inmóviles, bajo la inclemencia de la luz artificial, las gallinas de las granjas de producción intensiva no viven: sólo ponen huevos en una rutina de campo de concentración.

En oposición, los huevos orgánicos provienen de gallinas felices, que viven su vida siguiendo los ritmos naturales, caminando por el campo y alimentándose con ecológica corrección. Sus huevos serán, por lo tanto, también felices cápsulas proteicas que alegrarán nuestra alimentación.

Vida de gallinas:

Encerradas en jaulas con espacio varias veces menor del que necesitan para moverse, las gallinas de las granjas "industriales" a menudo tienen huesos rotos y enfermedades relacionadas con el estrés. Las jaulas contienen hasta diez aves que, enloquecidas, se matan a picotazos entre ellas: se les suele recortar el pico para evitar estos furiosos ataques caníbales.

Estas máquinas de fabricar huevos son tratadas y alimentadas para que produzcan la mayor cantidad posible. Reciben un cocktail de antibióticos preventivos, tranquilizantes y follajes con colorantes artificiales (para obtener una yema más anaranjada, que los consumidores aprecian). Tampoco conocen las diferencias entre el día y la noche, ni los cambios climáticos: la luz y la temperatura ambiente están marcadas por las necesidades de la producción.

Finalmente, estos huevos "de fábrica" llegan a nuestra cocina, a nuestros platos y a nuestros cuerpos. Los expertos aseguran que tienen menor valor nutricional, colesterol más elevado y peligrosas sustancias derivadas de los agroquímicos -herbicidas, pesticidas y fertilizantes- presentes en los cereales que consumieron las ponedoras.

Por el contrario, los huevos orgánicos -no confundir con los "de campo"- son producidos bajo estrictas normas de higiene y bioseguridad. También se considera el bienestar de las gallinas, que pasan una vida mucho menos estresada y más "natural" que las esclavas ponedoras. En la práctica, las gallinas de las granjas orgánicas viven libremente, salen a caminar por el campo, comen pasto y siguen los ritmos de la naturaleza. Duermen, cuando la puesta de sol así se los indica, en perchas en galpones que se limpian diariamente. La higiene resulta fundamental, ya que no se aplican antibióticos: la presencia de Salmonella se evita con la pulcritud del galpón y el cambio continuo de las "camas" de las gallinas. El otro punto clave de los huevos orgánicos es la alimentación de las aves: el cereal que se les suministra también es orgánico (no contiene ningún tipo de agroquímicos).

 

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