fruta

Los melocotones de Calanda son famosos por su exquisto sobor dulce y aroma y se distinguen de otras variedades por su tamaño (de grande a muy grande) y por su característico color amarillo pajizo, sin estrías verdes o rojizas.
El secreto está en introducir los melocotones, todavía en el árbol, en una bolsa de papel parafinado que se sujeta a la rama, donde los frutos permanecen hasta su recolección, de esta forma quedan protegidos de las plagas, las inclemencias del tiempo o la caída prematura. Esta laboriosa técnica del "embolsado" da como resultado un producto más natural y limpio.
La producción se extiende por todo el Bajo Aragón y desde 1999 está amparado por la Denominación de Origen. Su temporada va desde finales de septiembre a finales de octubre. La producción de este singular fruto aparece ya descrita en documentos mediavales bajo las formas de présec o priscos. Pero la expansión de este cultivo, originario de árboles autóctonos, habrá que esperar más.
En los años 50 coincidiendo con el tradicional embolsado del fruto, se produjo una notable incremento en la producción, que alcanzó su máximo en las décadas de los años 70 y 80.

Con el verano llega el calor, la playa y la fruta de temporada. Melón, piña o sandía son las preferidas por muchos por su alto contenido en agua, y su bajo contenido calórico. Además, bien fresquitas son una delicia para disfrutar en cualquier momento del día.
Personalmente me encanta la sandía más que ninguna otra, pero tengo que reconocer que con el melón y la piña se pueden hacer muchas más combinaciones de recetas.
Hoy os quiero hablar del melón y dejaros en el siguiente post, una receta buenísima, con melón.
El melón es una fruta de temporada que generalmente es de gran tamaño y de corteza dura.
En el mercado se pueden encontrar prácticamente todo el año, por que muchas de sus variedades son importadas de otros países.
Las variedades más normales en nuestro país y que podemos encontrar de junio a septiembre, son el melón Futuro, Categoría y Piel de sapo.
Pero hay otras como:
el melón Tendral o melón de invierno que se vende desde noviembre hasta enero. Su corteza es de color verde oscuro, y tiene una corteza muy gruesa y rugosa. Si no está maduro, es de sabor insípido y un poco apepinado.
También tenemos el melón Honey Dew de color amarillo pálido por dentro y por fuera. Su corteza es lisa y suave, y la pulpa es jugosa, y azucarada. Nos llegan de Costa Riaca y Brasil.
El melón Galia tiene forma más esférica, y es verde hasta que madura a una amarillo intenso. Su pulpa es blanca verdosa, y tiene mucho aroma.
Y por último, tenemos el melón Charentais o Cantalupo. Son los más pequeños, de forma cilíndrica, y son rayados en la corteza. Su piel es fina y amarrilla teniendo una carne anaranjada con mucho aroma.
El melón es una fruta refrescante por su alto contenido en agua, un 80%, y rica en antioxiantes por su alto contenido en vitamina D. Contiene carbohidratos sencillos -principalmente sacarosa- por lo que su contenido energético es bajo. También contiene potasio y el magnesio, y provitamina A,
Es importante a la hora de comprar un melón seguir unos sencillos consejos:
El melón debe de tener peso. No tener marcas en la piel. No debe de estar pegajoso. Y al presionar los extremos estos deben de ceder levemente.
Al abrir el melón conviene mantener las semillas para que se conserve mejor y guardarlo en la nevera cubierto con un film transparente (absorbe fácilmente el sabor de otros alimentos).


