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ajo



El ajo como panacea

Es un poderoso estimulante y un descongestivo de las vías respiratorias porque sus aceites esenciales se eliminan a través de los pulmones. Mejora la circulación de la sangre, baja la tensión arterial, es antiparasitaria y antiartrítco. Combate los resfríos, las gripes y las arteriosclerosis. Además, las últimas investigaciones demuestran que reduce a la mitad los riesgos de cáncer de estómago y de cólon ya que sus bulbos tienen como principal componente gran cantidad de alicina pura, sustancia que se encarga de la eliminar bacterias y otros agentes que agreden al organismo.

Sus virtudes

100gr de ajo contiene 6 gr de proteínas, 0,1 de grasas totales, 64 gr de agua, 0mg de colesterol, 38 mg de calcio, 1,4 mg de hierro y 135 calorías. Además, vitaminas B1, B2, B3 y C.

¿Cómo es?

Cada cabeza de ajo tiene de 12 a 15 bulbos o dientes envueltos en una fina piel que puede ser blanca, rosada, violeta o casi transparente. Los ajos blancos son los más fuertes. Al llamado ajo macho, de dientes grandes, popularmente se le atribuyen virtuedes mágicas.

Su defecto

El olor que produce cuando se lo ingiere en cantidad. Este aroma se debilita y se transforma en la cocción.

¿Cómo comerlo?

Crudo es ideal para aromatizar aceites, mayonesas, vinagretas y marinadas. Se lleva bien con todas las carnes, las verduras, las salsas, los pescados, las pastas y los panes.

La leche es excelente para neutralizar el sabor intenso del ajo. Basta con sumergir los dientes de ajo- luego de retirarlos el germen que es la parte más fuerte- en un recipiente con leche tibia y dejarlos allí unos minutos.

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Ingredientes

Pan del día anterior

Pimientos choriceros

Sal

Aceite

Ajos

 


Un frío día invernal y nos sentamos en la mesa con una reconfortante sopa. ¿Hay mejor forma de entrar en calor? En invierno, guisos, sopas y potajes apetecen más que nunca.

Una sopa bien calentita es un buen remedio para aliviar los síntomas de gripes y resfriados, y no sólo porque al servirla caliente nos ayuda a entrar en calor sino porque también se trata de un plato muy nutritivo, y las vitaminas y minerales de los alimentos con que se prepara pasan al caldo, lo que permite aprovechar todos los nutrientes y hace que tengan propiedades para reforzar el organismo.

Preparación

1. Pon aceite a calentar en una cazuela, añade los ajos sin pelar y deja que se doren.

2. Retira los ajos y resérvalos.

3. Pon en la cazuela las rebanadas de pan hasta que se doren. Añade los pimientos choriceros y, una vez dorados, vuelve a poner los ajos pelados y agrega agua.



Quemaduras: ¡bendito ajo, a pesar del olor que deja! Hasta para calmar las quemaduras que por la imprudencia de la gente provoca el sol sobre la piel. Se machaca un par de dientes de ajo y se mezcla con dos cucharadas de aceite de cocina y se aplica en la zona afectada durante 10 minutos y luego retire con suavidad con un algodón con agua fría. Pasadas unas horas báñese con agua tibia y jabón de glicerina.

Hipertensión: además del secreto del ajo como un maravilloso prolongador de la vida, los médicos hace poco que descubrieron que posee gran poder para reducir la hipertensión. Una forma muy eficaz para lograr el efecto deseado es masticar un diente de ajo en ayunas. Pero si no se anima a tanto, incorpore diariamente a las ensaladas ajo picado.

Callosidad: aunque no lo pueda creer, es infalible para eliminar callos tan rebeldes como indeseables. Se pinta con esmalte de uñas incoloro el contorno del callo; cuando esté seco se aplica sobre la callosidad un diente de ajo machacado que se sostendrá con ayuda de un trozo de tela adhesiva. Este apósito se renovará durante 3 ó 4 días hasta que el callo se desprenda. De igual manera se puede proceder con algunas verrugas.

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