aceite

Hoy aprenderemos más sobre el aderezo más famoso, el aceite.
Recomendaciones de consumo:
Las recomendaciones nutricionales en cuanto al consumo de grasas se refieren a la cantidad y a la calidad de éstas. Se basan en estudios que muestran cuál es la mejor relación de ácidos grasos en la dieta para llevar una vida saludable y prevenir el desarrollo de las enfermedades más prevalentes a nivel mundial (incluido nuestro país) como la obesidad, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares. Básicamente, se recomienda disminuir los ácidos grasos saturados, consumir más insaturados, sobre todo monoinsaturados y, dentro de los poliinsaturados, aumentar el consumo de Omega 3.
Sobre los aceites
Los aceites son grasas de consistencia líquida a temperatura ambiente. En nuestro medio se pueden encontrar aceites con composiciones, gustos y precios diferentes.
¿Cómo seleccionar el aceite adecuado?
Los aceites no son la única fuente de grasas de la alimentación, por lo tanto para lograr una relación de ácidos grasos adecuada es necesario considerar todas las grasas presentes en la dieta.
Es así que en función de la alimentación habitual se seleccionará el aceite más conveniente para cada caso.
Si pensamos en los hábitos de nuestro país, donde hay un consumo elevado de carnes grasas, fiambres y lácteos (grasas saturadas) y un escaso consumo de pescado (grasas poliinsaturadas, Omega 3), de acuerdo a los gustos y la disponibilidad económica se debería optar por un aceite con alto contenido en grasas monoinsatu radas y eventualmente con contenido de Omega 3.
En algunos casos, para lograr un perfil óptimo es conveniente la mezcla de aceites o el uso de diferentes aceites en distintas preparaciones.
Para no exceder la cantidad de grasa recomendada es aconsejable evitar las frituras consumiendo los aceites en forma cruda.

Aquellos que no sólo se preocupan por su salud, sino también por el medio ambiente, ya tienen un producto especial para ellos. Se trata del Bonito del Norte en aceite ecológico de Conservas Ortiz.
Su diferencia básica es que para su elaboración se usa aceite virgen extra procedente de la agricultura ecológica y bonito pescado con caña, uno a uno en el Cantábrico. Para el desarrollo de este aceite ecológico se han utilizado tecnologías más apropiadas, excluyendo los químicos como fertilizantes y plaguicidas, respetando así el medio ambiente y la salud pública.
Gracias a ello, este bonito contiene un mayor aporte nutricional y posee más sabor, olor y color en comparación con el tradicional. Se puede adquirir en tarros de cristal de 190 gramos.

El aceite de canola es una nueva maravilla de la cocina saludable: contiene 11% de Omega 3 (10 veces más que el aceite de oliva); 12% de Omega 6, 61% de Omega 9 y tiene un nivel muy bajo de aceites grasos saturados.
Por eso, Krol presentó su partida de Aceite de Canola Premium, un producto de calidad extra virgen elaborado con las mejores semillas seleccionadas de la cosecha 2008-2009 y prensadas en frío, cuyo resultado es un aceite 100% natural con todas sus características nutricionales, sin agradados de aditivos ni conservantes.
Son solo 10.000 unidades y se presentan en botellas numeradas de 500 cc de vidrio esmerilado en un excelente estuche.

Bien conservado: Para que el aceite no se ponga rancio, colocá en la botella un terrón de azúcar. Al aceite sobrante de las frituras guardálo en un recipiente de boca ancha y echále un chorro de coñac. Esto formará una capa que conservará el sabor del aceite.
Duradero: Para que el aceite te dure más tiempo limpio, cuando frías alimentos apanados agregá dos cáscaras de huevo.
Sin espuma: Pon a flotar en él unas cáscaras de huevo e introduce un clavo de ferretería nuevo en el aceite.
A temperatura: Para saber si el aceite está caliente y a punto, pon un escarbadientes en el aceite. Estará a punto cuando salgan burbujas en la superficie.
Sin rebasar: Añade un trozo de cebolla a la fritura.
Sin sabores: Para que el aceite no mezcle los sabores, pon una papa pelada. Sacála cuando esté dorada. Puedes hacer lo mismo con una cáscara de limón.

No nos imaginamos cómo podríamos desencogernos en la cocina si este elemento vital par alas comidas. Sin embargo a veces se presta poca atención a detalles fundamentales.
Nunca debe permanecer el envase expuesto a la luz ni al calor. Debe conservarse en un lugar seco y fresco. Inclusive puede guardarse en la heladera.
De toda la variedad de aceites, el de oliva es el que conserva mejor sus propiedades originales y admite una misma ración ser freída hasta tres veces (aunque es mejor, en todos los casos y por el bien de nuestro hígado, freír siempre con aceite nuevo).
Cuando se termina de usar en una fritura y, por razones de estricta economía (no confundir con “amarretismo”) debe guardarlo para freír nuevamente tiene que filtrarse y conservarse en frasco de vidrio o recipiente esmaltado y bien tapado, para que no se ponga rancio. Vuelva a filtrar antes de usarlo nuevamente, para que no queden restos de la decantación.
Ante el menor atisbo de olor picante, exceso de humo cuando se calienta o sabor desagradable, no titubee en descartar ese aceite, pues es una señal inequívoca de que no está en buen estado.
