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blog de Sandra Campana



El caqui (kaki) es una fruta tropical, su piel es lisa y brillante, de color amarillo, anaranjado o rojo intenso. La pulpa del fruto inmaduro es dura, de sabor áspero y muy astringente, aunque al madurar adquiere una textura fina y un sabor muy dulce. Cuando está maduro se asemeja al tomate por su aspecto y tamaño. Hay tres variedades: chino que es la variedad más cultivada, japonés, y americano.

Propiedades nutritivas por cada 100 gramos de porción comestible

Calorías 65,6

 

Hidratos de carbono (g) 16

 

Fibra dietética (g) 1,6

 

Potasio (mg) 190

 

Magnesio (mg) 9,5

 

Provitamina A (mcg) 158,3

 

Vitamina C (mg) 16

 

Acido fólico (mcg)

 

7  (mcg = microgramos)

Tal como se lee en la lista anterior, el caqui contiene una proporción importante de hidratos de carbono (16%), fundamentalmente fructosa y glucosa.

También contiene pectina y mucilagos (fibra soluble) que disminuyen los niveles de colesterol sanguíneo, al retener el colesterol que se encuentra en el tracto digestivo.

 

En cuanto al contenido vitamínico, el caqui es una excepcional fuente de provitamina A (sustancias que una vez en el organismo se transforman en vitamina A), y también aporta cantidades importantes de vitamina C, concretamente, un caqui de tamaño medio aporta el 75% de las ingestas recomendadas de la vitamina A y el 65% de la cantidad diaria recomendada de la vitamina C.

Sus carotenoides ejercen una acción antioxidante, por lo que evitan el envejecimiento celular, previenen la arteriosclerosis y actúan como preventivos frente al cáncer.

Por su parte, la vitamina C está implicada en la producción del colágeno, el cual es necesario para el crecimiento y reparación de células, tejidos, encías, vasos sanguíneos y huesos.

Además, tiene la propiedad de mejorar la cicatrización y mejorar la función del sistema inmunitario fortaleciendo las defensas generales del organismo.

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El kiwi, "yang-tao" o "uva espina china" es originario de China y crece en forma de racimos, en unas plantas trepadoras, propias de climas templados, que recuerdan a las vides. Estos frutos pesan, aproximadamente entre 50 y 90 gramos. Su aroma es suave y su sabor dulce y ligeramente ácido, lo que hace de él una fruta singular y exótica.

¿Cómo Elegirlo?

A la hora de comprar esta fruta, hay que elegir ejemplares intactos y sin manchas. Se deben descartar los kiwis muy blandos o dañados porque tienen menos sabor o sabores extraños. El tamaño no influye en la calidad del fruto.

En un lugar fresco, el kiwi puede conservarse durante mucho tiempo siempre que esté protegido contra la deshidratación, por ejemplo con bolsas de uso alimentario. Si lo conservamos a temperatura ambiente, nos aguanta hasta 15 días; si lo refrigeramos, un mes y si lo congelamos, hasta 6 meses.

Si se desea que vayan madurando, se los dejará a temperatura ambiente la maduración del kiwi es muy lenta, pudiéndose acelerar si los introducimos en bolsas junto con manzanas o peras, que desprenden etileno. De este modo, se obtienen los kiwis en su punto de sazón en cuestión de 8-10 días.

Su aporte en nutrientes y minerales:su componente mayoritario es el agua y de moderado aporte calórico (54,2 calorías por 100 grs. de porción comestible).

Destaca su contenido en vitamina C (más del doble que una naranja) y vitaminas del grupo B, entre ellas el ácido fólico. También es rico en minerales como potasio, magnesio y fibra, soluble e insoluble, con un potente efecto laxante.

La fibra mejora el tránsito intestinal, mientras que la vitamina C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. Un sólo kiwi cubre de sobra las necesidades diarias de esta vitamina tanto para un adulto como para un niño.

El ácido fólico colabora en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis material genético y la formación anticuerpos del sistema inmunológico.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El kiwi protege a las células del proceso de envejecimiento (por su contenido en vitaminas C y E) y ayuda a prevenir malformaciones fetales (por su destacado contenido en ácido fólico) por lo cual resulta muy recomendable en mujeres embarazadas.

Comentario Dietético: 

Desaconsejado: Enfermedad renal que requiere de una dieta de control de potasio. Diarrea y alergia a la proteína de la leche de vaca.

Adecuado y Muy adecuado: Para todas las edades y deportistas. Estreñimiento, riesgo cardiovascular, diabetes, hiperuricemia y gota, anemia, estrés y defensas disminuidas. Hipertensión (prescindir de la sal) y celiaquía.

 

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El vino es sin dudas un ingrediente que estimula y realza cada comida, capaz de transformar una simple cena en una ocasión memorable. 

Se llama maridaje al matrimonio entre en vino y la comida, donde el vino que se elegirá para una determinada ocasión dependerá del alimento. A través del llamado maridaje se busca conjugar de manera óptima las cualidades y las potencias de un vino con los ingredientes de los platos, para lograr así una mejor armonía de sabores.

Según el destacado sommelier, y secretario ejecutivo de la Asociación de Sommeliers de Chile, Alejandro Farías, el maridaje cobra particularidades según se refiera al vino tinto o al vino blanco pues hay dos elementos muy importantes: el sabor y la textura del vino.

En términos generales, los vinos blancos o el maridaje de los alimentos que necesitan vino blanco, la armonía va principalmente por el sabor y la acidez, mientras que, en el maridaje de los vinos tintos con los alimentos gruesos y sólidos, de mucho más cuerpo, existe una combinación entre sabor, pero principalmente relacionado con la textura del vino. El cuerpo de un vino tinto está determinado por su nivel de astringencia, de aspereza.

El vino blanco no se determina por esta característica, dado que no tiene astringencia porque sus uvas no tienen taninos. Los taninos son sustancias naturales, astringentes y amargas que proceden de la maceración de los hollejos o pieles de las uvas y de la crianza en madera. Las uvas blancas no permiten traspasar ese nivel tánico del vino tinto, por lo tanto, el cuerpo del blanco se descubre por el tiempo que pudiera haber pasado en barrica, pero no existe la aspereza en los blancos. Además que éstos se sirven fríos, y con la baja temperatura los niveles de astringencia bajan casi a cero.

Los conocedores nos señalan que los blancos ligeros serán los elegidos cuando el menú tenga entre sus principales ingredientes crustáceos cocidos o pescados blancos poco condimentados; en cambio indican los blancos con cuerpo para crustáceos a la parrilla, moluscos de concha (ostras, almejas) y pescados de sabor  pronunciado. Asimismo, para pescados y mariscos fuertemente condimentados, carnes de pollo o ternera a las brasas, ahumados y pescados marinados aconsejan los blancos criados en madera.

Los vinos tintos jóvenes se consideran en mejor conjunción con asados de cordero, morros, manos de cerdo, estofados de carne, pollo asado, quesos de corta y media curación, Rioja, Ribera del Duero, Jumilla, La Mancha, Valdepeñas, Alicante; mientras que los tintos maduros armonizan con carnes vacunas, (asadas o a la parrilla), ciervo, jabalí, ciertas especies de caza de pluma y algunas salsas complejas. Rioja, Ribera del Duero, Penedés, Priorato, Somontano, Navarra.

 

  

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En nuestros tiempos el consumo de caracoles, tanto de tierra como de mar, se ha generalizado alrededor del mundo; pero hoy, un nuevo ingrediente ya hizo su glamorosa aparición en la alta cocina europea –especialmente en España, Francia y Alemania-, me refiero a las huevas de caracol, conocidas también como caviar blanco.  La estrategia comercial nombra a las huevas de caracol como Perlas de Afrodita, en clara alusión a las propiedades afrodisíacas que le atribuyen.

Su producción requiere de muchos cuidados y esmerada dedicación, por lo tanto es bastante limitada y su producto es de alto precio, al menos por el momento (más de 1500 euros el kilo).

Las huevas de caracol son más parecidas a las de salmón que a las de esturión, pues son más grandes, por el proceso de comercialización sabe algo salado, pero suave y fresco; su aspecto blanco y brillante es realmente bello, para nada baboso.

Se recomienda servir este “caviar blanco” en una tostada sazonada ligeramente con pimienta y un poquito de crema agria acompañado de una copa con Cava bien fría. Otras exquisiteces que se elaboran con huevas de caracol con son el risotto de setas con parmesano y los huevos de caracol sazonados con tomillo, que recomienda degustar con un vino blanco.

Vía: 1. www.elperiodico.com visitado el 12/5/2008

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En general relacionamos a las uvas con el vino, pero esta fruta ofrece muchísimas opciones para ser disfrutada, y a veces lo olvidamos.

Hoy te propongo repasar aquí algo respecto las potencialidades y propiedades que ofrece esta fruta, y buscar como aprovechar su magnífico sabor más allá del vino.

Desde la semilla hasta la piel, todo es utilizado en la uva. Sus semillas se utilizan con frecuencia en la elaboración de cremas, lociones y otros productos de belleza, cosa que seguramente ya has observado en tiendas de cosmetología.

La uva es una fruta que posee un alto contenido de azúcar, glucosa, fructosa, potasio y magnesio, por lo que es muy buena a nivel nutricional. También posee calcio, hierro, magnesio, ácido fólico, fibra, vitaminas A, C, B1 y B6. No es necesario aclarar que consumirla hace bien para la salud.

Ni hablar del resveratrol, un antioxidante que se dice  no permite la oxidación celular tan beneficiosa que puede hasta combatir el cáncer. Sus propiedades terapéuticas cumplen también funciones diuréticas y descongestionantes.

Se emplea hasta para tratar anemia, desmineralización, embarazo, artritis, estreñimiento, trastornos digestivos, molestias por la hipertensión y problemas renales.

La uva tiene tantas propiedades que nos hacen bien que vale la pena consumirla. Y no sólo a través del vino, sino en sus distintas manifestaciones.

 

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Desde que el hombre supo cómo dominar el fuego, el ahumado, fue una de las primeras técnicas utilizadas para la conservación de los alimentos.Hoy, eso quedo en el olvido, pues dejó de  ser una necesidad de conservación para pasar a ser un gusto buscado por los paladares de quienes disfruta degustando exquisiteces.

 

 

El proceso del ahumado, en términos generales consiste en alcanzar la deshidratación  de los alimentos por la acción del humo y de la corriente de aire seco por él provocada.

 

 

Ese proceso se lleva a cabo en unos hornos especialmente acondicionados, por donde pasa el humo de un fuego que tiene como secreto la combinación de ciertas maderas aromáticas cuidadosamente seleccionadas (pino, roble, algunos frutales, enebro, anís, etc.) según el producto que se pretende ahumar y el sabor buscado.

Esas maderas confieren a carnes, quesos y pescados un complejo e incomparable sabor que hacen de ellos una alternativa exquisita de sutiles sensaciones.Los ahumados cada vez más están presentes en nuestras mesas, pues son muy deliciosos y relativamente fáciles de combinar con otros ingredientes.

 

 

Por ejemplo, una buena idea es presentar una tabla con diferentes clases de ahumados; sin olvidar que lo ideal es siempre acompañarlos con un buen vino blanco, vino espumante, incluso, si prefiere algo más fuerte, como vodka u otras bebidas alcohólicas, y además, teniendo presente la importancia de una presentación cuidada.

También, queda bárbaro si en pequeños cuencos presentas distintas salsas, para acompañarlos o rebozar las infaltables tostadas que deberás disponer.La idea es elegir salsas de sabores fuertes; aquí te dejo unas ideas para disparar tu imaginación:

 

- Nata, mostaza y eneldo.

- Nata fresca con finas hierbas muy picadas (no olvides incluir cebollin, pues le da un sabor especial).

- Rábano picado, nata fresca y zumo de limón.

- Y, por último, pruebe a mezclar nata montada con unos cubitos de tomate, cebollin, un chorrito de zumo de limón y un poco de buen aceto balsámico.             

¡Prueba y después me cuentas!

 

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Los jugos de frutas frescas son ideales para limpiar y desintoxicar el organismo pues aportan gran cantidad de antioxidantes. Se los aconseja especialmente después de reuniones o festejos en que nos hallamos excedido en bebidas alcohólicas, comidas o tabaco.Sin embargo lo ideal es tomarlos cotidianamente sobre todo en la época estival.

Un jugo con el que se pueden preparar combinaciones naturales muy refrescantes y con propiedades depurativas es el de uvas, al cual se recomienda agregar alguna de las siguientes frutas: manzana, piña, melón, naranjas o durazno.

La proporción es de un racimo mediano de uva por persona y vaso. Se colocan los granos de uva en la licuadora, se le agrega zumo de limón pues contribuye a acentuar su sabor, al tiempo que refuerza su contenido en vitamina C, y con una cucharada de miel quedará  más suave y dulce. Una vez bien procesado y licuado se pasa por un colador para eliminar asperezas que hallan quedado de la piel y las pepitas.

Otros jugos desintoxicantes y bajos en calorías: naranja y manzana; de zanahoria, remolacha y apio (una de las verduras más depurativas); de naranja, pomelo y zanahoria; de tomate, apio y perejil.

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Esta fruta dulce, sabrosa y nutritiva, que -según tu lugar de origen o residencia- llamas plátano o banana, se la puede encontrar en el mercado durante todo el año. Si bien, la más popular entre la población infantil, giran, en torno esta deliciosa fruta algunos falsos conceptos que conviene desechar para poder apropiarnos “sin culpa alguna” no sólo de tan exquisito sabor sino también de sus valiosos nutrientes.

Composición (por 100 grs. de porción comestible)

Calorías, 85,2

Hidratos de carbono, 20.8 g

Fibra, 2.5 g

Magnesio, 36.4 mg

Potasio, 350 mg

Provitamina A, 18 mcg

Vitamina C, 11.5 mg

Acido fólico, 20 mcg mcg = microgramos

Sus principales nutrientes son el potasio, el magnesio, el ácido fólico y sustancias de acción astringente; sin despreciar su elevado aporte de fibras, que lo convierten en una fruta apropiada para quienes sufren de procesos diarreicos.

En uno de sus trabajos, el chef Norberto E. Petryk, explica por qué el plátano es una fruta que merece estar presente en casi todas las dietas, incluidas aquellas recomendadas como parte del tratamiento de la diabetes y la obesidad, eso sí, prestando cuidadosa atención a la porción a ingerir. Lo que sucede, es que muchas personas consideran el aporte de calorías de los plátanos y/o de otros alimentos en forma incorrecta, pues solo atienden a su contenido energético o calórico por cada 100 grs. de porción comestible.En general, dicha práctica lleva a confusión.

En verdad, lo que debe considerarse son algunas "medidas caseras", es decir, lo que realmente nos comemos: por ejemplo, no tomamos 100 grs. de yogur, comemos una unidad comercial de aproximadamente 125 grs., que en el mejor de los casos no posee menos de 55 calorías. Un plátano de tamaño medio y sin piel pesa aproximadamente 80 grs., mientras que una manzana mediana sin piel ni pepitas pesa aproximadamente unos 150 grs., y las calorías para una y otra fruta son 66 y 70, respectivamente. ¿Entendéis a qué me refiero?

Muchos piensan que el plátano es una de las frutas más calóricas, cuando en realidad, en comparación con una manzana, tiene un menor aporte calórico. ¡Sí… aunque os sorprenda esa es la realidad!

Comentario “dietético”: el consumo del plátano es considerado inadecuado y por lo tanto desaconsejado, en casos de enfermedad renal que requiera de una dieta de control de potasio e estreñimiento, hipertrigliceridemia y alergia a la proteína de la leche de vaca.

Pero sí su consumo es adecuado en casos de: exceso de peso, diabetes y diarrea (por supuesto, sin agregados tales como azúcar, chocolate, algún dulce, etc).

Por último, se lo considera muy adecuado y recomendable para los niños, los jóvenes, los adultos, los deportistas, las mujeres embarazadas o madres lactantes y las personas mayores. Hipercolesterolemia, hipertensión y riesgo cardiovascular, situaciones de estrés y defensas disminuidas, etc. En caso de bulimia y para personas que toman diuréticos que eliminan potasio.

El plátano es una fruta dulce, sabrosa y fácil de comer, que basta con pelarla para apreciar su exquisito sabor; si no padeces algunas de las enfermedades para las cuales aparece como prohibido o desaconsejado su consumo, no encuentro razón para privarse de probar algunas de las cientos de recetas que la incluyen !Para disfrutar sin culpas!

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Tu bien sabes que todo horno a microondas cocina sin dorar (lo que permite lograr ese color es la bandeja doradora, la vajilla especial o la pantalla infrarroja).

Pero hay algunos recursos para presentar las comidas de un modo más atractivo y tentador que quiero compartir contigo.

Cuando no se cuenta con una bandeja doradora apropiada al tipo de plato que queremos preparar hay que recurrir a ingredientes de "den color".

Para carnes y aves

Son varias las opciones y deberás elegir aquella que consideres más apropiada para el conjunto de ingredientes que componen tu plato de carnes o ave.

Puedes pincelarlas con mostaza o extracto de carne, espolvorearlas con pimentón colorado, con nueces súper molidas.

También puedes untarlas con aceite o manteca y espolvorearlas con azúcar negra o rubia.

Recuerda que en las casas especializadas en hierbas y especias sabrán aconsejarte en cada caso sobre otras buenas combinaciones para dar color y sabor a tus comidas sin que pierda su espíritu.

Para tortas y cualquier tipo de amasado

Mezcla la preparación con cacao, azúcar negra, cafe instantáneo o bien puedes recubrir su superficie con decoraciones simples y ricas: baños de leche o miel y espolvorearlas con nueces molidas, taparlas con crema chantilly, con merengue molido adheridos a una superficie con dulce.

Prueba también simplemente bañarlas con miel, caramelo, chocolate de cobertura, chocolate rallado cremas de manteca, etc.

Estoy segura que la práctica y el ingenio te llevarán a descubrir nuevas soluciones ¡Espero que las compartas con este blog!

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Además de un sutil sabor y aroma, las flores en la comida no sólo hacen más frescos y atractivos los platos que las emplean, sino que sorprenden gratamente al comensal.
Son muchísimas las flores que se usan; desde pétalos de rosa, capuchinas, magnolia, jazmín, flores de azahar, de lavanda, de menta, de loto, de calabacín, de mejorana, violetas...

A la hora de escoger flores para la cocina se deben tener en cuenta algunas recomendaciones casi tan rigurosas como con las setas, ya que las hay comestibles y también tóxicas. Lo más racional es consultar con un especialista o bien proveerse de libros dedicados al tema: improvisar puede poner en riesgo la salud de la familia.

Algunas recomendaciones a tener en cuenta:

Nunca comprar flores en floristerías o mercados de flores, tampoco recogerlas de parques o jardines desconocidos pues pueden contener sustancias tóxicas.

Lo mejor es seguir las pautas del cultivo orgánico y utilizar flores del propio jardín.

Coja las flores de día y con tiempo seco.

Recoja tan sólo las que se vaya a utilizar en ese momento.

Lave las flores con mucha delicadeza y cuidado en agua fresca, sin arrugar los pétalos.

Elimine los estambres, los pistilos y la base blanca de los pétalos para evitar que otorguen sabor amargo.

Consumir sólo los pétalos.

La mayoría de las flores se pueden conservar en la nevera y mantenerse en buen estado durante casi una semana.

Sugerencia: Sé prudente y ten bien claro que no todas las flores son comestibles, y procura no abusar en su uso, las flores deben darle un toque distinto al plato pero sin opacar el ingrediente principal.

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