Aventura sensorial


La complejidad de sabores y de aromas del chocolate lo ha convertido en un producto ideal para desarrollar degustaciones. De la misma manera que se popularizaron las cartas de vinos, ahora la tendencia mundial marca el turno de los chocolates. Probar un chocolate implica también aprender sobre los procesos de su elaboración y las procedencias de los granos. Luego, todo consiste en dejarse llevar por los sentidos, explorar combinaciones, porcentajes de cacao y blends de cacaos de diferentes orígenes.

Existen kits para catas, con una selección de diferentes tipos de chocolates: siempre conviene ir del más suave al más intenso. Otros ofrecen kits para combinar con vinos, una selección de chocolates ideales para disfrutar con distintos cepajes y cortes.

Le degustación empieza con la apreciación del brillo de la tableta, que es sinónimo de buen templado. Se recomienda luego rasparla levemente con el pulgar, para facilitar la liberación de sus aromas. Un buen chocolate es seco al tacto y hace un sonido particular al partirlo. Finalmente, se coloca el pedazo de chocolate en la boca, sobre la lengua, presionándolo contra el paladar: en 30 segundos empezará a fundirse y a entregar todos sus sabores.

 


 

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