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Alimentos: como leer las etiquetas



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La descripción detallada de la composición de un alimento en una cantidad determinada, llamada "Rotulo Nutricinal", es un punto clave a revisar cuando compramos nuestros alimentos, hoy te enseñaremos cómo leer las etiquetas.

¿Qué información se encuentra en el rótulo?

Porción: es la cantidad de alimento que debería ser consumida por personas sanas mayores de 36 meses para alcanzar una alimentación saludable. Se expresa en gramos (g) o mililitros (ml) y su correspondiente medida casera. Por ejemplo: una porción de 200 ml de leche corresponde, en medidas caseras, a un vaso o una taza de té; 13 mL de aceite corresponden a una cucharada; 40 g de jamón equivalen a dos fetas, 50 g de arroz a Vi taza de té. Esta forma de expresar la cantidad del alimento, que constituye una porción, permite al consumidor comparar el aporte de energía y nutrientes de alimentos similares y optar por el más adecuado a sus necesidades.

Valor Energético: se expresa en kilocalorías (Kcal) habitualmente llamadas "calorías" y kilojoules (kj). Indica cuánta energía se obtiene al consumir una porción de determinado alimento. La energía es aportada por los carbohidratos, las proteínas y las grasas. Las grasas proporcionan más del doble de energía que los carbohidratos y las proteínas.

Nutrientes:

Carbohidratos: son la principal fuente de energía de la alimentación diaria. Se encuentran como azúcares en mermeladas, dulces, golosinas y como almidones, principalmente en cereales y sus derivados, y en leguminosas.

Proteínas: su función es formar y mantener o reparar los tejidos y órganos. Los alimentos de origen animal como los lácteos, las carnes y los huevos aportan proteínas de mejor calidad que los de origen vegetal.

Grasas totales: transportan vitaminas solubles en grasas (A, D, E y K) y son fuente de ácidos grasos esenciales. Están formadas por ácidos grasos de tres tipos: saturados, monoinsarurados y poliinsaturados. Se encuentran, en mayor proporción en manteca, cortes grasos de carnes, lácteos enteros (grasa de origen animal) y aceites de girasol, soja, maíz, oliva, etc. (grasas de origen vegetal). Su consumo excesivo predispone a la obesidad, enfermedad que es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Grasas saturadas: presentes principalmente en grasas de origen animal. Su ingesta debe ser controlada debido a que aumentan los niveles de colesterol en la sangre.

Grasas trans: se encuentran, en forma natural, en las carnes y lácteos de los rumiantes. Estas no tendrían efecto nocivo para la salud humana. Pero aquellas producto de la hidrogenación de los aceites tales como algunas margarinas, shortening y los productos elaborados con ellas (galletas, galletitas, snacks, barras de cereales, masas para pascualina, productos de panadería y confitería, entre otros), tienen en el organismo un efecto similar y aún más dañino que las grasas saturadas. Actualmente la industria, a la luz de investigaciones de los efectos de las grasas trans sobre la salud, ha realizado cambios en los procesos de elaboración logrando productos exentos o con menor contenido de grasas trans.

Fibra alimentaria: presente principalmente en hortalizas, frutas y productos integrales. Su consumo favorece el tránsito intestinal, mejora los valores de colesterol sanguíneo y previene enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Sodio: es un mineral que forma parte de casi todos los alimentos, pero su aporte más importante proviene de la sal agregada en la preparación o elaboración de éstos, se en el hogar o en la industria.

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