¿Hay alimentos adictivos?


Existen algunas sustancias que nos llevan a sentir un deseo irrefrenable y exagerado por consumirlas y que pueden llegar a desequilibrar nuestra dieta. Averigua cuáles son.

Muchos desequilibrios en la alimentación están originados por una predilección hacia ciertos ingredientes de los que nos parece que no podemos prescindir —bien porque sentimos una preferencia exagerada hacia ese sabor o porque estamos "enganchados" a ellos, ya que su consumo nos resulta placentero y nos tranquiliza— y que, precisamente por eso, consumimos en exceso.

El queso, el chocolate o los hidratos de carbono, como los que contienen los dulces, producen una sensación agradable que nos induce a seguir comiendo. Cuando ese deseo no se satisface aparece la ansiedad, que puede llevarnos incluso a comer de forma compulsiva. Y no se trata de gula, glotonería, malos hábitos o falta de voluntad. Esta necesidad, está estrechamente ligada, en el caso de determinados alimentos, a algo más complejo: un proceso cerebral del que no somos plenamente conscientes y que por tanto resulta difícil de controlar: la dependencia.

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